Y ahora ¿Quién podrá defendernos?

Por: Horacio Garnica Díaz.

La retórica constitucional dice que las autoridades de la república están instituídas para proteger a todas las personas residentes en Colombia; en su vida, honra, bienes, creencias y demás derechos y libertades. ¡BLA! !BLA! ¡BLA…! ¡PURA PAJA!

Y, en esta lógica, el artículo 218, constitucional, consagra que el fin primordial de la Policía es el mantenimiento de las condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos y libertades públicas para asegurar que los habitantes de Colombia convivan en paz. Y, entre esos derechos, el derecho por excelencia es el derecho a la vida. Pero ante la zozobra criminal en que se encuentra en la actualidad la Policía, incluso las Fuerzas Militares, donde ni ellos aseguran su protección porque día a día los están asesinando; es de suponer que al resto de ciudadanos, ante este estado de indefensión, solo nos toca parodiar al Chapulín Colorado cuando decía: “Y ahora, ¿quién podrá defendernos?” Y la respuesta sería como dice don Gediondo: “Sabrá la mamá de Mandrake”.

Los observadores de la escena política colombiana usualmente se refieren a las condiciones de deterioro del país: el derrumbe de las instituciones gubernamentales y la creciente incapacidad estatal para garantizar la seguridad. Es evidente la debilidad de las estructuras del Estado, del Estado mismo, y la crisis de gobernabilidad. Los hechos, y no las palabras, han demostrado y están demostrando la mediocridad e incapacidad del gobierno del presidente Duque en la protección de la población civil y en la atención de otras áreas de sus pertinentes obligaciones y responsabilidades.
!Que herencia tan indeseada la que recibe el presidente Petro!

En la hora de ahora es preciso enfatizar en la inocultable realidad de que el Gobierno central, la Policía y las Fuerzas Militares son incapaces de mantener y ofrecer seguridad a quienes residimos en Colombia. Y, son incapaces porque no son capaces de ofrecerse su autoprotección y autoseguridad. O, ¿será que los policías y soldados necesitarán escoltas? Porque los oficiales de alto rango tienen guardaespaldas; por eso, son machotes y bravucones de palabra.

Todos los componentes del Estado colombiano exhiben debilidades significativas.
La autoridad, reciprocidad y responsabilidad que constituyen la legitimidad vertical, han sido erosionadas por la corrupción, la acumulación de las diferencias económicas, el clientelismo, el regionalismo y la gran ineficacia del sistema. Así como va Colombia, seguirá como un Estado encarrilado en la vía del fracaso. No podemos, por acción u omisión, cargar con esa responsabilidad. Por esta razón, es un imperativo categórico estar lo más junto posible para que desde el Pacto Histórico, como fuerza política del cambio que se inicia el 7 de agosto de 2022, y con el Frente Amplio, defender el gobierno liderado por Gustavo Petro y Francia Márquez, para resalir el programa:
COLOMBIA POTENCIA MUNDIAL DE LA VIDA.

En Colombia hay tres fuentes generadoras de violencia e inseguridad: la violencia guerrillera;
el componente criminal relacionado con la producción y tráfico ilegal de drogas que amenaza con incapacitar las instituciones; y el terrorismo de Estado con sus correspondientes gobiernos.

A manera de ejemplo de terrorismo de Estado tenemos a los gobiernos de Julio César Turbay Ayala y de Alvaro Uribe.
El llamado Estatuto de Seguridad, que en realidad fue un estatuto de inseguridad, establecido por Turbay Ayala mediante el Decreto 1923 de 1978. Este norma fue un remedo de ocupación militar del Estado que permitió con la aplicación de este Estatuto: las detenciones indiscriminadas y las torturas a personas de grupos sindicales, organizaciones populares e intelectuales considerados de izquierda. Estos episodios estuvieron enmarcados por la aplicación de la justicia militar; inspirada en la concepción de seguridad nacional como directriz ideológica militar.

Por su parte, en el Manifiesto de 100 puntos, del programa de Alvaro Uribe, los puntos 26 al 40 enunciaban lo que se llamó la Seguridad Democrática. El adjetivo de democrática, copiado de uno de los conceptos internacionales alternativos al de seguridad nacional, sirvió para disfrazar el contenido militarizado de lo que fue la política de seguridad del gobierno que se perfilaba en ese momento; es decir, el de Alvaro Uribe Vélez.

Tan pronto llegó a la presidencia, Alvaro Uribe implementó la política de Seguridad Democrática, cuyo resultado lo refleja la larga historia de violación militar a los derechos humanos por la persistente presión presidencial por resultados tangibles, sin medir las consecuencias. Consecuencias, entre otras, que se materializaron con la triste realidad de los crímenes llamados “falsos positivos”. Según el CINEP, 1119 crímenes de esta clase, entre 2001 y 2010, fueron ordenados y cometidos por algunos ENDRIAGOS vestidos de militares.

Hoy en Colombia hay una seguridad colapsada que se traduce en una inseguridad total que amerita impulsar la propuesta del presidente Petro de UNA PAZ TOTAL. Quienes critican esta propuesta deben renunciar a las camionetas blindadas y a los esquemas de seguridad que les brinda el Estado.

El presidente Petro y la vicepresidenta Francia reciben un país, una nación y una república donde parece haber pasado ATILA Y SU CABALLO.

Monteria, La Perla del Sinú, agosto 2 de 2022.