Este jueves se conocieron imágenes inéditas del sometimiento ejecutado por un grupo armado en contra de 20 soldados desminadores, hecho ocurrido el pasado 17 de septiembre, en la vereda Guayabito, de Tuluá-Valle del Cauca.

El Ejército se pronunció al respecto y explicó que estos soldados no están dotados con armas, por lo que quedaron indefensos al ser ubicados por los sujetos, quienes se identificaron como discidentes de las Farc y además los despojaron de sus pertenencias personales.

En los videos que se han filtrado en Internet, se escucha como los hombres armados les advierten a las víctimas que les respetarán la vida a cambio de información de su interés, mientras estas están con el pecho y la cabeza al suelo.

En este sentido, el Ejército informó que:

1. En hechos que son materia de investigación, 20 soldados desminadores del Batallón de Ingenieros de Desminado Humanitario N.°6, que se encontraban entregando un área libre de sospecha de minas antipersonal en la vereda Guayabito, fueron abordados por sujetos que, portando prendas de uso privativo de las Fuerzas Militares, se identificaron como integrantes de la Estructura Adán Izquierdo del Grupo Armado Organizado residual.

2. Los delincuentes, además de amenazar con quitarles la vida a los uniformados, incineraron el vehículo en el que los desminadores se desplazan a
ejercer sus labores y les hurtaron otro.

3. Según las informaciones de los pobladores, debido a la velocidad que llevaban los delincuentes, el vehículo hurtado se volcó metros más adelante.

4. También en la acción ilegal, los bandidos despojaron a los desminadores de equipos de comunicación como radios, celulares, computadores y detectores de
metales, indispensables para realizar las actividades de desminado humanitario.

5. Es de resaltar que los soldados que hacen esta misión humanitaria, regida por los principios de neutralidad, imparcialidad y humanidad, no usan armas y, por ende, estaban en estado de indefensión.

6. El Ejército Nacional condena esta grave acción que viola los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, en la cual se puso en riesgo la vida de los desminadores que trabajan por descontaminar el Valle del Cauca de estos artefactos explosivos improvisados, lo que afecta también a los moradores de la región.