SALVATORE MANCUSO AÑOS 70’s/80’s

Por: Rafael Ángel Gómez Gómez.

Conocí a SALVATORE MANCUSO desde niño. Mi padre, GERMÁN GÓMEZ PELÁEZ, era muy amigo de su padre don Salvatore Mancuso y mi madre, MAGOLA GÓMEZ, y la madre de SALVATORE, doña GLADIS GÓMEZ, tenían una relación muy estrecha, tanto así, que no solamente compartían apellido sino la conformación de una numerosa familia.

Don SALVATORE, un inmigrante italiano, que con sus hermanos PASCUAL Y ANTONINO, mecánicos automotrices y de maquinaria pesada, llegaron buscando fortuna al nuevo mundo, no solo eso conquistaron, si no que estos apuestos y jóvenes europeos, deslumbraron a distinguidas damas de la sociedad monteriana, con quienes posteriormente se casaron, constituyendo sus propias familias, dedicándose a trabajar honestamente, de tal suerte que lo primero que lograron fue montar un taller de carros, llamado “Hermanos Mancuso”, ubicado en la calle 34 con cra 3, lograron posteriormente, la distribución de la marca japonesa NISSAN, la misma que fue por décadas símbolo del emprendimiento de quienes cruzaron el Atlántico dejando su pasado y familiares atrás.

Como anécdota cercana a mi familia, don SALVATORE MANCUSSI, (apellido original), fue quien hizo el montaje de la planta eléctrica de 25 kilovatios de la emisora La Voz de Montería; sus hijos, entre ellos Salvatore Jr, tenían las mismas edades que mis hermanos y yo, estudiamos en los mismos colegios, Juan XXIII y la SALLE, compartimos infancia y adolescencia, tiempos aquellos, que dejó recuerdos inolvidables, nuestras familias de clase media, gente buena, decente, dedicada a actividades sanas y lícitas.

Recuerdo que iniciando el año 1983, Salvatore y yo viajamos en el viejo automóvil ZASTAVA FIAT, que su padre le regaló para que se instalara en Bogotá y se presentara en la UNIVERSIDAD; ese fue un viaje, como fue y ha sido siempre la vida de Salvatore Mancuso, a las carreras, fue un viaje relámpago, yo iba asustado, con el Credo en la boca, temeroso a mis escasos 19 años y Salvatore tenía un año menos, pero era intrépido, arriesgado, tanto que conducía a alta velocidad. La irresponsabilidad que en ocasiones a muchos nos trae la adolescencia, íbamos tan rápido, que llegamos en un abrir y cerrar de ojos en la madrugada a Bogotá y nos instalamos en el hotel Niágara de la calle 19 con carrera 3, allí descansamos un poco y a las 9:00 de la mañana estábamos reunidos con el padre Giraldo, RECTOR DE LA UNIVERSIDAD JAVERIANA, yo lo acompañé a la entrevista, luego fuimos a la UNIVERSIDAD DE LA SALLE donde finalmente optó por una carrera TÉCNICA AGROPECUARIA.

Eran épocas diferentes, no creo que en la mente juvenil de Salvatore, casi que infantil por temperamento, casado a temprana edad con la distinguida dama Marta Dereix, hija de Don Luis Dereix, inmigrante Frances, de la misma clase social, del mismo barrio, de la misma generación, con iguales aspiraciones, esperando su primer vástago, vislumbrara todo lo que hoy lo tiene atormentado y no logro imaginar, o ni siquiera pensar en la pesadilla de 12 años, en las horribles cárceles norteamericanas.

No sé si los hombres alcanzamos a imaginar el oscuro futuro que nos espera, pero lo de él, (Salvatore Mancuso) era todo promisorio, por su arrojo y valentía, pues era osado y arriesgado, como lo expresé antes, de joven demostró la pasión por correr riesgos, tanto, que se dedicó a una actividad deportiva de alta peligrosidad como es el MOTOCROSS, del cual fue el máximo exponente y en su momento, fue el mejor de Colombia, ¿quién lo creyera?, él era y fue nuestro ídolo deportivo en la capital CORDOBESA. Miles de seguidores todos los domingos nos aglomerábamos en la cancha del barrio Costa de Oro y los terrenos del antiguo aeropuerto, donde nos acostumbró a verlo triunfar; sus triunfos eran el de una generación de los años 70/80.

Se había acabado la guerra de Vietnam, bailábamos la música disco, con John Travolta enloqueciendo a nuestras novias con el movimiento de caderas, y cómo no recordar la felicidad de don Salvatore cuando los Azurra, equipo Italiano de la época, ganaron el título mundial de España 82, esto hace parte de una historia bella en la que parecía ser el inicio de un futuro promisorio para todos, era imposible que se nos pasara por la mente, lo que la vida le depararía a Salvatore Mancuso.