POR QUÉ UN ALTO PORCENTAJE DEL PUEBLO COLOMBIANO NO VOTA Y SI VOTA, VOTA EN SU CONTRA

Por: Horacio Garnica Diaz.

La abstención no es un fenómeno nuevo y lo peor, poco se ha hecho para bajar su alto índice recurrente en los distintos procesos eleccionarios. En la segunda vuelta presidencial del 19 de junio de 2022, se abstuvieron 16.343.545 colombianos de 39.002.239 ciudadanos aptos para votar. Es una cifra que desdice mucho de la democracia colombiana.

Se cree que la alta abstención. se debe al descrédito de la política, por los malos gobiernos y malos legisladores y existirán muchas más. La razón que mayor peso específico tiene el fenómeno de la abstención es la falta de educación y conciencia política.

Este hecho hace que el pueblo adopte decisiones torpes, entre otras, como la de abstenerse de votar.

Alexander Hamilton uno de los fundadores de los EEUU, en determinado tiempo y circunstancias, radiografía al pueblo como “LA GRAN BESTIA” Muchísimos años antes, Platón lo había radiografiado como “EL MONSTRUO FEROZ SOMNOLIENTO”. No

No obstante, a diferencia de épocas, hay una semejanza entre los dos conceptos de pueblo.

Lo recién expuesto indica que los aristócratas, los oligarcas, los plutócratas y la llamada “gente de bien”, no son pueblos, ellos se creen ser un espécimen humano especial. Y, no hay duda, el pésimo comportamiento político del pueblo en el decurso de la historia nacional y universal, se deriva del problema de la educación política del ciudadano.

Según Valentina Pazé, la educación del ciudadano es un tema viejo y delicado.ViEJO porque parte de los orígenes de la reflexión filosófica de la política. Y, es DELICADO porque siempre que se habla de educación, esto implica una asimetría entre el maestro y los discípulos. Caso contrario sucede en la educación política del ciudadano, aquí sé

DIFUMINA la distinción entre quien educa (el maestro) y quién es educado (el discípulo).

Además, Valentina Pazé afirma que dos clásicos del pensamiento político: Alexis Tocqueville y John Stuart Mill, fueron los primeros en proponer un ideal de formación

democrática del ciudadano en el que se difumina la distinción entre quien educa y quién es educado, porque la que en verdad es INSTRUCTIVA, es la participación misma en él

proceso democrático. Tocqueville en desarrollo de lo recién afirmado, sostiene que: “solo Aplicándose directamente en la vida política los ciudadanos llegan a apreciar la complejidad de los problemas y adquieren las competencias y los hábitos mentales necesarios para orientarse en la esfera política”. Enfatiza en que: “solo participando activamente en una empresa colectiva, compartiendo esfuerzos y entusiasmos, pueden desarrollar un interés auténtico por la causa común”. Y, concluye diciendo: “el medio más poderoso y quizás él único que nos queda, para interesar a los hombres en la suerte de su patria, es el hacerles participar en su gobierno, empezando por el nivel local, el más cercano a los problemas de los ciudadanos”. De ahí la necesidad de elegir el mayor número de concejales posibles.

En la importancia y la lógica de la participación en la formación democrática del ciudadano, Valentina afirma que las virtudes pedagógicas de la participación fueron desarrolladas años más tarde, por John Stuart Mill con el argumento de que una verdadera cultura intelectual en la masa de la comunidad solo puede alcanzarse mediante el ejercicio de los derechos políticos y también solo mediante la discusión política.

Está suficientemente claro, cuál es el proceso pedagógico efectivo para formar política y

democráticamente al ciudadano. Con frecuencia en los eventos políticos surgen propuestas de programar cursos y seminarios de formación política. No descarto esa

formación teórica, pero no es suficiente para formar a un auténtico ciudadano. Ya antes.

Tocqueville y John Stuart nos han ilustrado al respecto.

Entonces, ¡manos a la obra!