Antes que nada, conozcamos que La Rosa de Guadalupe es una serie de televisión mexicana creada por Carlos Eduardo Mercado Orduña y producida por Miguel Ángel Herros para Televisa. Sus episodios tocan conflictos sociales donde los valores de la religión católica y la devoción hacia la Virgen de Guadalupe influyen en su resolución.

La serie que cuenta actualmente con 13 temporadas se ha categorizado como una de las más vistas a nivel mundial y en Latinoamérica por su contenido un tanto raro. La Rosa de Guadalupe se ha convertido en un programa adictivo para las familias y especialmente para las madres que la ven mientras hacen sus quehaceres, pero la pregunta es por qué es tan llamativa.

La fe: Este tema está presente en cada capítulo como el pilar principal. La devoción a la Guadalupana, como suele llamársele, hace que se reafirme la fe por los santos a los que se les rinde pleitesía en los distintos lugares del mundo, hablando del catolicismo. Las personas que lo ven se sienten identificadas porque se tocan las fibras de la esperanza en cada historia.

El morbo: parece que esta serie se vale del morbo para captar la atención de los televidentes. Esto lo expresan desde la sugestión y la perversidad en las historias relatadas o en el actuar de los protagonistas o antagonistas. Se ve reiteradamente que se relata sobre la pedofilia, la violación, el maltrato, el bullying, etc., esto hace que quien lo vea se sienta afectado por las acciones de los personajes y lo relacione con aspectos cotidianos que suceden en su familia o su entorno social.

Actualidad: en este caso, la serie lo que hace es valerse de los sucesos actuales que acontecen al mundo y, principalmente, los que afectan directamente al núcleo familiar y que los llevan al fracaso o al sufrimiento.  

Tragicomedia: este es quizás el valor principal y tronco de la serie, porque utiliza fuertemente la sobreactuación, el drama y la tragedia, como en la Celestina, para mostrar que toda acción trae su consecuencia pero que casi siempre es súper trágica y termina acabando con los sueños o la vida de sus personajes, todo ello para vender la idea de que si no actúas como dice la moraleja de cada capítulo, entonces te sucederá algo similar a lo que acontece en él.