Por: Edelberto De la Ossa Chávez

Nos encontramos iniciando el año 2021, según el calendario chino corresponde al del Buey de Metal, que es dominado por la energía del Buey, la cual trae muchos beneficios: fortuna, amor y personalidad, además, se pone orden y llega este para arreglar los desastres que hemos padecido. Con el Buey significa que pinta bien el nuevo año; entonces, aprovechemos para organizar a nuestra nación en el orden político, social, cultural y económico, temas que nos preocupan a millones de colombianos, aportemos todos los ciudadanos, sin distinción de ninguna naturaleza, un granito de arena en busca de soluciones adecuadas para nuestro devenir histórico.

Estamos aproximadamente a 16 de meses de escoger al próximo presidente y vicepresidente de nuestro país, por eso desde finales del año anterior, los partidos, movimientos políticos y los que representan a números significativos de ciudadanos, vienen haciendo contactos o movimientos estratégicos para ver cómo se ubican en el ajedrez político del año 2022, unos con hambre o vocación de poder y otros pensado solo como se apuntan al candidato ganador para garantizar su participación en la conformación del gobierno para no desaparecer del panorama político. Aunque es muy temprano para hacer pronósticos de quienes serán los candidatos presidenciales y vicepresidenciales y de cómo se armarán las coaliciones, se ve públicamente un coqueteo entre las diferentes fuerzas políticas, que sin duda terminarán en alianzas, lo que es oportuno iniciar a analizarlo.

En diciembre del 2019, se reunieron algunos dirigentes importantes de los partidos políticos; Centro Democrático, Partido de la U y una fracción de Cambio Radical, con el fin de explorar posibles acuerdos con miras a la contienda electoral del 2022, de ahí surgió que lo más seguro es que se ejecute un sistema de encuestas, como se realizó en la pasada contienda, donde salió victorioso el candidato del Centro Democrático.

Se repetirá la historia, no nos digamos mentiras, en la actualidad, los vigentes aliados del Partido Centro Democrático no tienen el poder y la fuerza electoral para aspirar a la primera magistratura de la nación; solo se acercan buscando, unos, la Vicepresidencia de la República, y otros, su participación en el gobierno. El partido Conservador Colombiano, hace más de 20 años perdió su vocación de poder, se ha conformado con que sus huestes ayuden a otro partido a ganar las elecciones, por eso su lema:” La fuerza que decide”. Los otros movimientos se adhieren de acuerdo a los intereses personales de sus dirigentes o jefes. Prácticamente está definido un candidato presidencial por el Centro Democrático y el mecanismo para elegirlo sería una encuesta para escoger su fórmula presidencial.

Por otro lado, La Colombia Humana, que sus dirigentes tienen vocación de poder, o como se dice en el argot popular, hambre de poder, y que pasaron a la segunda vuelta en las elecciones presidenciales pasadas, con toda seguridad su líder será candidato presidencial, sin embargo, este no tiene aval propio, y debe buscar uno prestado, ya sea el de la UP o del MAIS, que son movimientos que hasta ahora le han manifestado su apoyo o podría recoger firmas, además, hasta ahora no ha encontrado más aliados, nadie quiere acercársele. Apelará al sentimiento social, el cual es difícil en Colombia donde no existen ideologías, sino, intereses personales, los pocos con conciencia no se atreven o no se les da la oportunidad.  

El partido Liberal Colombiano hace aproximadamente 24 años no sabe lo que es ganar una Presidencia de la República ¿qué irá a hacer? ¿buscarán alianzas con otras fuerzas para que les apoyen a un candidato presidencial o apoyarán una gran coalición nacional para que el pueblo los vea como alternativa de poder? Quedan los partidos políticos Alianza Verde con su seguro candidato presidencial, AICO, ASI, FARC, Polo Democrático Alternativo, Partido de Reivindicación Étnica “PRE”, Colombia Justa y Libre y Alianza Democrática Afrocolombiana “ADA”, deben dialogar, buscar acuerdos sobre lo fundamental y apoyar a una persona que tenga al país en la cabeza, de buenos sentimientos y quiera verdaderamente el bien común, aunque sea de los movimientos pequeños en vía de extinción, que logre implementar una visión diferente y haga pase a la historia como un verdadero líder  en nuestro país.

Así, pinta el panorama del 2022, vamos hacerle seguimiento para ir observando cómo se alinean las estrellas y que le va a deparar el futuro al pueblo colombiano. Necesitamos un cambio de actitud, no solamente de nuestros dirigentes, sino esencial y necesariamente del ciudadano común; hay que desbloquear la mente y el corazón, como dice el proverbio chino:” Si la mente no está bloqueada, el resultado es la sabiduría; si el corazón no está bloqueado, el resultado es el amor”.    

Winston Churchill dijo: “El problema de nuestra época consiste en que sus hombres no quieren ser útiles sino importantes”.  

Hasta una próxima oportunidad.