Por: William Mercado Echenique

Con la llegada al país de las primeras 50 mil dosis de vacunas para COVID-19, comienza también una sensación de tranquilidad para todos los colombianos. Sin embargo, los argumentos y explicaciones que hasta ahora nos ha dado el gobierno sobre la demora en la compra de estos biológicos no han sido claras, y aún no se entiende por qué en países como Chile y Argentina nos llevan la delantera en este proceso tan necesario para proteger a toda nuestra población.

Según todos los anuncios del presidente y el ministro Fernando Ruiz, el Plan de Vacunación para COVID-19 se surtirá en 2 fases, que se dividen en 5 etapas. Si bien es cierto que por condiciones de infraestructura y de capacidad instalada requerida para la vacunación esta se hará de forma gradual, pues no se puede vacunar a todos al mismo tiempo, también lo es, que debe abordarse el mayor numero de población posible en cada uno de los grupos definidos.

En este orden de ideas tenemos que, para un total de 307.000 personas reportadas por los diferentes prestadores de servicios de salud del país, clasificadas como primera línea entre profesionales y personal de apoyo, con estas primeras 50.000 vacunas se estaría cubriendo el 16.29%, la misma proporción que aplica para cada uno de los departamentos.

Hablamos entonces de que, si este es el mismo número que llegará semanalmente y el porcentaje de cobertura sigue siendo uniforme, el personal de primera línea solo estaría vacunado alrededor de mediados o finales de marzo.

Pero en la etapa 1 de la primera fase, de acuerdo con lo establecido en el plan de vacunación, también estaban incluidas las personas de 80 años y más, a quienes no veo incluidos en este primer lote, y creería que tampoco en el segundo. ¿Cuándo les tocaría la vacunación a los adultos mayores si el personal de salud se tardaría alrededor de casi dos meses para ser vacunado?, ¿Cuál va a ser la velocidad de vacunación para que en el menor tiempo posible se cubra a la población objeto?, ¿Terminamos haciendo nuestro Plan de Vacunación ajustándonos a las necesidades de los proveedores, y a no a las necesidades de la nación?

Pese a las buenas intenciones, se nota mucha improvisación en la planeación y en la microplaneacion de cara a los territorios, a donde se envían permanentemente mensajes confusos sobre la forma en que se distribuirán las primeras dosis, generando desinformación y falsas expectativas entre las autoridades sanitarias y la población en general, cambiando constantemente los datos para la construcción de planes de acción y su puesta en marcha, generando desorden entre los diferentes actores del sistema.

Sí, recibimos con optimismo y agradecimiento la noticia de la llegada de las vacunas para COVID-19, pero si hubiera sido antes, se habría evitado el dolor por la pedida de tantas vidas, existiendo la forma de hacerlo. Todavía estamos a tiempo de salvar vidas, en la medida en que las políticas y lineamientos que se den desde el nivel central se ajusten a lo que necesitamos los colombianos, y no a los intereses de quienes lideran las grandes multinacionales a cargo de la comercialización de las vacunas.