Por: Rafael Ángel Gómez Gómez.

“Siempre es noble conspirar contra la tiranía, contra la usurpación y contra una guerra desoladora e inocua».

(Simón Bolívar).

No nos podemos engañar y ser injustos con lo que está pasando en las calles de Colombia, salen muchachitos de 15 o de menos años de quienes creen algunos que solo lo hacen por armar el caos y el desorden y no porque realmente se sienten por fuera de todo. La ignorancia de las oligarquías en el mundo latinoamericano, obnubilados por su poder económico y de la facilidad económica con la que cuentan para preservar la tranquilidad de su descendencia, no ven que a través de todo de lo que llamamos comunicación, los jóvenes ven con sus ojos, otros mundos llenos de oportunidades y solo vuelven a la realidad cuando abren las ventanas de sus casas y vuelven a su triste realidad de las barriadas de techos de cartón y de plástico, contemplando su miseria en los ralos platos de comida, en el llanto interminable que produce el hambre en el estómago de nuestros niños pobres, sus hermanos que cómo a ellos les ha tocado vivir ese trágico destino, mientras miles de contratistas del sistema político injusto despilfarran en casinos, en grúas y nalgas para sus amantes, joyas, carros costosos y la llegada como nuevos ricos a los barrios a los que pretenden emular, nací en una familia con oportunidades, oportunidades que nos generó el trabajo tesonero de mi padre, que también fue producto de la inequidad de principios del siglo 20, no llegó a cursar sino un segundo de primaria, pero con la tenacidad de su raza paisa recorrió caminos de crecimiento espiritual y humano hasta llegar a convertirse en un negociante y hombre de radio, lo cual nos trazó una línea que hasta hoy, gran parte de su descendencia la ha seguido, pero su sacrificio nos salvó de la posibilidad de una vida llena de carencias y esto lo digo para opinar con criterio, sobre lo que hoy sucede en las ciudades y en el campo colombiano, el estallido era cuestión de tiempo y la oportunidad se presentó, y no me cabe la menor duda que quienes escogieron como candidato y elaboraron y acuñaron la frase fatídica » yo voto por el que Álvaro Uribe diga”, sentenciaron lapidariamente los acontecimientos que hoy tienen sumido al país en la más profunda crisis”.

EL PRESIDENTE DUQUE, un joven sin experiencia política, su experiencia trabajando cerca de SANTOS, en su fundación y luego en el BID o Banco Interamericano de Desarrollo, entren a WIKIPEDIA y verán la vergonzosa hoja de vida, y su único cargo de elección popular, fue de selección, escogido por el ex presidente Uribe, buscando confeccionar una mejor lista para congreso y en ese escenario concreto me parece que fue un buen candidato, pero no para el salto cuántico de ser presidente de la república, eso no se le había pasado a DUQUE por su mente ni en los mejores sueños, sueños que hizo realidad de un plumazo ALVARO URIBE, que algún día nos gustaría saber en qué estaba pensando, cuando dejó en la orilla del camino a URIBISTAS más preparados y con grandes méritos de servicio, como el desaparecido ministro de defensa CARLOS HOLMES TRUJILLO.

A DUQUE, no le critico que le guste la música, que baile, que sea alegre, es más lo admiro por eso, pero la falta de personalidad y experiencia, es lo que realmente lo ha llevado por este camino pedregoso, y hoy la gente reclama del presidente joven sintonía con los jóvenes de la calle, pero que va, él está secuestrado por una élite burocrática que fueron metidos como una camisa de fuerza en su administración y me refiero a lo peor que le ha pasado a este país en su historia republicana y es la llegada del INFAME DOCTOR CARRASQUILLA, un pernicioso que llegó con un recetario de medidas, este hacendista, alumno emérito del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, sin causa social alguna y sólo asociado a las frías oficinas donde se dictan medidas para favorecer los poderosos fondos de inversión como los del magnate GEORGE SOROS, a quien llaman filántropo porque ha donado más de 32 mil millones de su fortuna, pero ha exprimido y sacado ganancias del conocimiento e información privilegiadas en estas economías emergentes, pero bueno dicen que el que «peca y reza empata». En ese escenario frío se escudo y aprendió el desalmado Alberto Carrasquilla que pasará a la historia como el funcionario que repartió los insumos para INCENDIAR EL PAÍS .

Como colombiano y ciudadano con responsabilidad social, respaldo totalmente las marchas y la protesta social, que no solo es un DERECHO, SINO UN DEBER, soy Bolivariano y amo el pensamiento del libertador que tuvo tantos aciertos, también cometió muchos errores que lo llevaron a la amargura y al auto destierro, cuando lo sorprendió la muerte en Santa Marta, a sabiendas que a él mismo, en ese momento político no lo iban a dejar entrar a su patria que  había libertado, aunque años después sus restos y gloria fueron restablecidas y llegaron finalmente a la patria que lo vio nacer pero la que le dio la real gloria fue COLOMBIA.

La equivocación de ÁLVARO URIBE, en la escogencia del párvulo presidente la historia se encargará de decantar y él mismo con el temple que le caracteriza y en el momento oportuno de la historia, lo hará, porque yo creo que se equivocó de buena fe, buscando vientos frescos para su partido y para sacar de ahí el tema de ÓSCAR IVÁN ZULUAGA, que es y sigue siendo una papa caliente para su organización, la calle con sus excesos y con los que han querido capitalizar la inconformidad social, quemando, destruyendo, arrasando bienes públicos y privados y asesinado a policías y agrediendo a medios de comunicación, no solo desdibujan la protesta social sino que le dan oportunidad y argumentos a los HALCONES DE LA GUERRA, que se relamen sus labios pendiendo sangre de la calle, esperando que mueran más policías y soldados para presionar el botón rojo y sacar al EJÉRCITO  a la calle, lo cual sería un craso error y diferimos diametralmente en este concepto que lo que va a hacer es que se escriba una historia nueva en Colombia y se den las bases para la BALCANIZACIÓN DE COLOMBIA, ojo que está en peligro la unidad como nación, y no sería raro que empiecen a escucharse voces como en el pasado cuando se habló de ANTIOQUIA FEDERAL, estamos jugando con candela, creo en los jóvenes y sus justas aspiraciones, hay que generar las condiciones económicas para lograr un nuevo pacto social, se tiene miedo de hablar de una nueva ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE, que pueda revocar TODO, absolutamente todo, que solo se preserve el tiempo PRESIDENCIAL, solo por aquello de preservar la unidad de la patria y no se hable de un GOLPE DE ESTADO, pero el resto debe revaluarse sin miedo, sin asco y creo que ahí se han equivocado las pocas cabezas visibles de la protestas, y algo más detesto cuando utilizan el nombre de SOCIEDAD CIVIL, ¿Quiénes son?, ¿A quién representan?, ¿Quién los eligió?, esos son los más peligrosos, es mejor llamar a cada sector por su nombre y que se sienten a negociar, pero cuando no nos ponemos de acuerdo entonces vayamos a las URNAS, resolvamos esto ahí, hagamos un nuevo pacto social, que sea una buena CONSTITUCIÓN la que nos marque un nuevo rumbo y que además sea obligatorio que en esa ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE, el 20 por ciento de los elegidos sean jóvenes entre los 20 y 28 años según lo determina la ley de juventudes y el 50 por ciento sean mujeres, minorías étnicas y partidos políticos y porqué no miembros de la fuerza  pública, a quienes por única vez se les dé la oportunidad de votar internacionalmente y elegir un representante por fuerza con voz y voto y así se acabe esta discriminación, no le tengamos miedo al cambio, esto acaba inmediatamente con la protesta social y se plantean nuevos retos, ocho meses de asamblea constituyente no se necesita este congreso inoperante e impopular, hay que dignificar  esta  institución democrática, el país necesita un nuevo pacto que no destruya nuestra economía y desarrollo, pero que garantice un salto social responsable y sin ataduras al pasado, ataduras de muertes y desplazamientos que han hecho de Colombia un territorio de terror y miedo, los invito a la discusión académica a través de esta modesta opinión, por una Colombia nueva e incluyente con la ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE.