Por: Rafael Ángel Gómez Gómez.

BERNARDO ELÍAS es llamado jocosamente por sus amigos y familiares ‘ÑOÑO’ y suponemos que este ‘remoquete’ lo trae desde niño -conozco desde muy joven a Bernardo-. Su padre, reconocido arquitecto y político hijo de una pareja de inmigrantes sirio-libaneses que llegaron a las hermosas tierras de CÓRDOBA, gente trabajadora que al llegar a SAHAGÚN hizo de su trabajo una fortuna, sin ser ricos en exceso y con una prolífera familia que se dedicó y destacó en diferentes áreas, entre ellos JORGE RAMÓN ELÍAS, abogado, quien fue representante a la Cámara, senador de la República (presidente del Senado) y GOBERNADOR DE CÓRDOBA.

Fue condenado por hechos en el proceso «ocho mil», proceso que en el siglo pasado sacudió los cimientos de la política colombiana dando como resultado más del 30% de los congresistas de la época investigados o condenados, develando los oscuros vínculos de la mafia con el Gobierno «mafioso» de SAMPER, ese presidente que acabó con el Partido Liberal, enlodando su historia. Por defecto, muestra la forma en la que opera la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, como una corte que garantiza la impunidad para sus aforados. Estoy seguro que en medio de la hipocresía histórica de las altas cortes, que desde su cumbre jurídica saben que son intocables, así en esa línea van todos los que se hicieron incluir como aforados, lo que suponemos para sumarse a la cadena de impunidad.

Desde 1886 la Constitución ha garantizado esta constitucional impunidad, más de 40 presidentes han ejercido protegidos por esta institución, miles de procesos se han radicado a través de la historia y solo uno se hizo merecedor de la indignación del Congreso: EL GENERAL GUSTAVO ROJAS PINILLA, a quien siete años después, inexplicablemente, la Corte Suprema de Justicia le restableció todos los derechos, generando eventos en cadena esta absolución, como la aparición del movimiento guerrillero M-19, lo que ya sabemos dejó una estela de muerte y dolor en protesta por el descarado robo de las elecciones de 1970 que llevó a la presidencia a otro PRESIDENTE INDIGNO que marcó el destino de las décadas de los 70 y 80 del siglo pasado.

Pero retomando el tema del ‘Ñoño’ Elías y después de tomarme esta licencia para hacer un recorderis de lo que ha sido la historia de esta familia ELÍAS NÁDER O ELÍAS VIDAL, la verdad se me revuelve el estómago cuando pienso en este cachaco hipócrita y cínico. Samper, enterrador del PARTIDO LIBERAL, a veces se cree El Salvador. Pero esta historia del ‘ñoñito’ Elías y su tragedia jurídica es más profunda: quedó deslumbrado por la amistad amplia, pública y sin escondrijos que le brindó por coincidencia otro «cachaco» -y me refiero al pulquérrimo Nóbel de Paz JUAN MANUEL SANTOS- un hombre sin escrúpulos, frío, calculador, con una capacidad para mentir fenomenal, tanto así que SAMPER le quedó en pañales. Ya el «elefante» de este ‘TARTUFO’ (Samper), frente a los hechos de Santos es un pequeño ratoncito, no se compara con el «DINOSAURIO» de SANTOS, el que se pasó en sus dos presidencias, y lo digo como hombre que lo apoyó en su segundo mandato por y exclusivamente el tema de la Paz, pues en su primera campaña apoyé al profesor ANTANAS MOCKUS, de quien creo que si hubiese ganado esa elección la historia de Colombia sería diametralmente otra, y ese insensible y mentiroso personaje, manipulador como ningún otro de la vida pública nacional e internacional se mueve por la derecha, centro y la izquierda como pez en el agua, o sea, engaña y miente como lo que es, el maestro del ENGAÑO.

Señores, en esas redes quedó enredado este pequeño pez SAHAGUNENSE, obnubilado por montar en un avión presidencial y con la foto de rigor, lo que demostraba el acercamiento que le permitía SANTOS a uno de sus Grandes Barones electorales, el ‘Ñoño’, no creo que se haya inventado esto, sabe mucho más de lo que puede probar y sabe tanto que su vida y la de su familia peligra y es un deber del GOBIERNO DUQUE protegerlo a él y su entorno familiar, pienso que la FISCALÍA y la misma CORTE SUPREMA, en un acto de responsabilidad, deben buscarle una salida al exterior para que con toda tranquilidad y seguridad pueda ofrecer una colaboración que esclarezca estos hechos como el caso de ODEBRECHT, hechos que cambiaron el rumbo institucional y en una elección presidencial retorcida llena de eventos vergonzosos donde todos caen, como el gerente de campaña, un buen hombre como el doctor ROBERTO PRIETO, quien no midió ni calculó los pasos que dio para hacer reelegir a su amigo SANTOS, que hoy tiene pagando cárcel a Bernardo Elías, al mismo Roberto Prieto y otros pocos tontos útiles.

Ellos son unas piezas del ajedrez perfecto que ha manejado a su antojo este jugador diabólico invocando LA PAZ, esa que apoyó más de medio PAÍS y hoy ya no sé si es verdad, pues si la elección fue comprada con dineros de los fondos criminales de ODEBRECHT, entonces esta PAZ no la merecíamos, ojalá que los «fusiles» que hasta hoy no disparan, generados por su elección como presidente y de aquellos que se alejaron y volvieron a sus andanzas, al final dejen un balance favorable para el PAÍS, ojalá se cree una COMISIÓN DE PUNTO FINAL, interpartidista, que permita esclarecer y acabar con estas historias de odio que dividen a este país.

¿Que va existir impunidad? Claro que sí, díganme en qué proceso de paz en el mundo entero les ha tocado tragar «sapos» dolorosos, solo hay que mirar y estudiar conflictos como el de Sudáfrica y Ruanda o el IRLANDÉS, esto no es fácil pero en un PAÍS de tanta diversidad ideológica, construido en sus cimientos en muchas GUERRAS CIVILES, de gente que a lo largo de 200 años sus intereses han antepuesto a los de la PATRIA. Ojalá los partidos piensen más en construir PAÍS, en un territorio donde vive gente migrante de otras naciones y culturas; si sobrevivimos a nuestros malos gobernantes seremos capaces totalmente de encontrar el camino para que hayan menos jóvenes como ‘Ñoño’ Elías, que no caigan en el facilisimo destructor que acaba con carreras políticas, vidas y sobretodo acaba con el futuro de COLOMBIA.