Por: Marcos Gómez Jiménez

Me duele no haber estado junto a él hasta el día de su muerte. Me duele porque sé que mi hermano fue una gran persona y le dio siempre a sus hermanos muestras de cariño, de su alegría, de su manera de ser tan descomplicado y de una persona siempre afable, alegre y cordial con sus amigos, su familia y todo aquel que lo conoció.

‘Pello’, como yo siempre lo llamé con afecto fraternal, de respeto mutuo y de un entendimiento total (claro, nos corría la misma sangre) siempre hizo honor a nuestro padre, aportando sus conocimientos y su berraquera como un miembro de una herencia genética berraca tambien.

Pello, siempre te recordaremos con la seguridad de que vas a formar parte de esas huestes de grandes ausentes que se nos adelantaron. Allá nos vemos Pello…