Por: Ángel Abraham Gómez Fernández

Dicen que las grandes batallas sólo están a la altura de los grandes guerreros, así ha sido la larga vida de doña Magola Gómez Pérez e hijos, pero para hablar de esto tenemos que hacer un viaje al pasado, como dijo la escritora uruguaya Cecilia Curbelo: “No reniegues de ningún recuerdo de tu pasado. Lo que viviste te hizo ser quien eres”.

Mayo 9 de 1973: Este día Magola Gómez Pérez vio cómo un grupo armando de esa época (el EPL) le quitaba la vida a su esposo, el líder político y periodista German Gómez Peláez, quien fue secuestrado y posteriormente asesinado por este grupo armado. Magola, joven, con 5 hijos en crecimiento y otro más en camino -ya que estaba en estado de embarazo- vio cómo el mundo se le derrumbó en un abrir y cerrar de ojos, ahí empezó la larga batalla que la vida le tenía preparada a ella y a todos sus hijos.

Noviembre 5 de 1975: La ley de la naturaleza dice que los hijos deben enterrar a sus padres, pero este día la caprichosa naturaleza no siguió su lógica y doña Magola Gómez Pérez vio cómo su hija, Rosaura Luisa Gómez Gómez, partía de este mundo terrenal con tan solo 7 años de edad.

Abril 25 de 2021: A las 10:40 a.m., doña Magola Gómez Pérez recibe la noticia que jamás pensó volver a escuchar. 46 años después, su hijo, el Dr. Pedro Pablo Gómez Gómez, con tan solo 54 años de edad, perdía la batalla contra este maligno virus que lentamente nos está quitando a nuestros seres queridos.

Quise hacer un breve homenaje a esta gran mujer, a esta gran guerrera a quien la vida tan duro ha golpeado, que con su valor y tenacidad y sin importar el machismo del que fue víctima en su época por estar involucrada en la política, llegó a tener los mayores cargos de elección popular: senadora de la República, representante a la Cámara, diputada de la Asamblea Departamental, concejal y presidente del Concejo de Montería.

Quiero decirle a la vida que por más golpes que le de a Magola Gómez, ella se sostendrá y seguirá siempre en pie de lucha montada en su “caballo liberal”, porque mi abuela es y siempre será una guerrera de la vida.

“No es valiente aquel que no tiene miedo, sino aquel que sabe conquistarlo”, Nelson Mandela.