Por: Rafael Ángel Gómez Gómez

JOSÉ HIGINIO ROSSI GRANDETH, su nombre lo dice todo, es un sinónimo de radio, de comunicación y fue asociado los últimos 50 años como la voz que comunicaba todas las mañanas a los CORDOBESES, dueño de una poderosa voz, educada, que como un chorro de agua irrumpía fuertemente en el éter radial, murió en su ley hasta el último instante que este fatal y mortal virus le permitió.

José Higinio seguía presentando el noticiero del alba en su emisora, La Voz de Montería, su casa por más de 30 años, después de pasar por tantos medios de comunicación y compartir con otros brillantes hombres de la radio que fueron sus compañeros de labores como Lucho Guzmán Dumet, entre los primeros locutores y periodistas se cuentan Adolfo Acuña Porras -Maral-, Augusto Yepez Fernández, Antonio Sánchez Charry, Sayd Cure, Vicente Robles Fernández, Serafín Villalba Galarcio, José Higinio Rossi Grandeth, Francisco Mendoza Agámez, Juan Francisco Pérez Mercado, Jairo Petro Silva, Carlos Crismat Mouthon, y no me puedo olvidar de Navis Asias Alcalá y Elisa Gómez de Caro, mi hermana, quienes fueron las voces femeninas pioneras de la radio, voces que hicieron el gran BOOM de la radio, y desde la provincia emergían nombres como Campo Elias Terán Dix, sananterano presentador de noticias y narrador deportivo que llegó, gracias a los microfonos de la radio, a ser elegido alcalde de Cartagena, conquistaron la opinión pública cordobesa y de la región Caribe trascendiendo más allá de las fronteras, dominando las sabanas de Sucre y Bolívar y fue este auge de la radio el que se convirtió en el motor y el poder emancipador del viejo BOLÍVAR, quien herido de muerte vio cómo este naciente poder en las provincias era el vehículo que sembró la semilla separatista; es la radio y, en este contexto, hombres como JOSÉ HIGINIO ROSSI vieron nacer las nuevas estructuras de poder y ese poder del micrófono se hizo fuerte en las décadas de los 60′, 70′ y 80′.

JOSÉ, como cariñosamente lo llamábamos, no era hombre de controversias, tranquilo, sereno, respetuoso, amante de su trabajo, que aprendió en ese periplo de la vida y, como la mayoría, autodidacta. Aprendió de los mejores que llegaron a las SABANAS a sembrar entre los jóvenes la semilla de la radio, ahí donde los reyes de la sintonía eran las radionovelas, el radioteatro con sus orquestas de planta, los programas en vivo y de concursos, vio nacer a figuras del folclor como La Sonora Cordobesa, Pedro Laza y sus Pelayeros, entre muchos e interminable la lista. Hombres como José Higinio Rossi fueron mentores de estos artistas, me consta cómo siendo director artístico de la emisora La Voz de Montería le dio la mano a tantos artistas y fue artífice de muchas carreras de muchachos a quienes se les enseñó el oficio de radioperadores, dueño JOSÉ de un gran y agudo oído, cada vez que yo iba a organizar el sonido de la emisora lo llamaba para que me dijera, a veces por horas, ¿Cómo suena?, ¿Está bien la modulación? y me decía: «Escuche, estamos por debajo de RCN O PANZENÚ», cuando ya estábamos ajustados me llamaba feliz, «mire cómo suena», decía y como niño con juguete nuevo se quedaba monitoreando entretenido, ese sería uno de sus registros para la historia de nuestra radio, el maestro que hasta lo último no se resignó a dejar el medio que lo vio nacer y quizo seguir con su voz de bajo profundo informando.

Varios de sus hijos siguieron su huella, José Fernando, Blas, quienes heredaron la voz de su padre y ese ejemplo que les dejó de hombre de hogar, buen padre y abuelo, amante de la buena cocina criolla y como todo ‘martinero’ su bollo dulce, la mazamorra y cuanto dulce se le daba por cocinar en Semana Santa, cuánta falta nos va a hacer el maestro, el amigo y padre a veces también, que me regañaba cariñosamente haciéndome entrar en razón a su manera sencilla y comprensiva. Hoy dejas una huella grande y extrañaremos al gran maestro, su nombre está escrito y ya es ganador de un lugar merecido en la historia de las comunicaciones en CÓRDOBA, tu partida dolorosa nos reduce el espectro, baja la potencias de nuestros equipos, pero también es el impulso para que día a día sigamos cumpliendo con esta bella labor de INFORMAR, PAZ EN TU TUMBA JOSÉ, AMIGO.