Por: Rafael Ángel Gómez Gómez

Este año 2021 comenzó mal, ¡sí! disculpen que sea pesimista, el desorden social, la falta de conciencia colectiva y el relajamiento sin ningún freno es lo que nos lleva a un inevitable confinamiento,  lo peor de todo es que fue un fenómeno mundial; por ejemplo, en Europa, el desorden fue total, lo mismo que en Estados Unidos, lo que ocasionó que las cifras de contagios y muertes por COVID-19 aumentaran. Colombia ayer pasó a más de 10 mil contagiados y 222 muertos, lo que hace hoy una cifra alarmante, hasta el momento, van más de 44 mil muertos, la cifra de infectados en Colombia llega a 1.6 millones, lo cual no es alentador a pesar de que la vacuna está siendo utilizada en países como ISRAEL que llevan el 14% de su población vacunada y solo dos países latinoamericanos aparecen con el 0.1%, Argentina y Uruguay, y la gran potencia del norte (USA) solo alcanza el 1.2%.

En Colombia no hemos empezado y hoy ante tanta estupidez unos personajes oscuros parapetados en su poder económico financian en Medellín la revocatoria del alcalde Daniel Quintero y otras viudas del poder a la alcaldesa de Bogotá Claudia López, quien debió ser más prudente y menos obvia al salir de vacaciones en el peor momento para aflojar el timonel de la ciudad, pero es un despropósito sin argumentos valederos y de peso pedir la salida de estos alcaldes por la purísima razón de no pertenecer al círculo de poder que han manejado estas ciudades a su antojo, como los medios de comunicación y el bajo mundo del sicariato moral y el de la muerte efectiva.

A veces pienso que estamos en un callejón sin salida y nos están llevando a un punto en que estamos permitiendo el rearme y la vuelta a las montañas a ex combatientes de las FARC y desmovilizados de otras organizaciones, no solo porque los están matando, sino por lo que parece una operación tortuga en la implementación de los acuerdos, esto es sencillamente desalentador y parece que quienes alimentan el negocio incendiario de la guerra hoy anuncian apocalípticamente la llegada, además que creo que es inminente, de un presidente alternativo, pues el insumo para la desinformación está servido y para la elaboración de una campaña rastrera y sucia mediática bien elaborada para establecer que la llegada de un alternativo, sería la llegada del castro-chavismo, la misma perorata para infundir miedo y terror a una sociedad ya atemorizada.

Los asesinatos en aumento de líderes sociales sin mayores detalles de las investigaciones  con pingües resultados y lo que es peor con muchas justificaciones: que el microtráfico, que venganzas personales, que estaban delinquiendo… Ya no sabemos dónde empieza la verdad y dónde termina la mentira. A este país le falta una vacuna de alta dosis de verdad y sinceridad, no hemos podido romper las décadas de violencia, desplazamientos, desapariciones, secuestros, masacres y asesinatos selectivos, no sé qué carajos esperamos para que entremos en un proceso de concientización, empezando por respetar nosotros mismos nuestro derecho constitucional a elegir y ser elegido, a no endosar nuestro futuro por ninguna dádiva, ni dinero, o sea, el voto es tan sagrado como la vida, ahí está el problema, elegimos mal y después pedimos buenos gobernantes y además revocatorias inocuas sin fundamento la mayoría de los casos, vergonzoso y desalentador lo que pasa en nuestro terruño; lo que prevalece, falsas alertas, charlatanería, pues el desparpajo con que algunas agremiaciones quieren descalificar todos los acontecimientos que nos afectan que van desde la pandemia del coronavirus hasta la pandemia de la industria de la muerte y la industria electorera, la que mantiene tanto bandido elegido en las instituciones, panorama desalentador el de este 2021, como dicen los rezanderos «que el 2021 nos coja confesados» .