Por: J. J. Rubiano


Están equivocados de cabo a rabo los dirigentes, organizadores del paro y hasta los mismos jóvenes, al no rechazar repudiar y condenar los actos vandálicos y los bloqueos que en el marco del paro nacional se han venido dando en diferentes puntos del país.

Y no lo digo porque esté pensando que ellos hacen parte de este juego sucio que desde otros sectores se viene haciendo. No, al contrario, creo que como yo, más del 70% de los colombianos – así lo demuestran las encuestas- están de acuerdo con ellas mientras se hagan de manera pacífica.
Pienso que, así como se reclama con mucho fervor y vehemencia por unos derechos que ha sido vulnerados a lo largo de muchos años, también se debe rechazar con la misma fuerza los actos de vandalismo que en últimas van es en detrimento de la ya maltratada economía de nuestra nación y que no afecta a los ricos, sino que acaba con los medianos y pequeños industriales y comerciantes.

Así como se hace el llamado para marchar y protestar – lo cual reitero es muy válido- también se deben organizar para impedir que esas marchas no sean infiltrados por fuerzas oscuras que buscan deslegitimarla.

Es claro, y no se puede desconocer que este “despertar” del pueblo, está siendo aprovechado por fuerzas oscuras interesadas en buscar la desestabilización del actual gobierno –que ya se había desestabilizado solo por su incoherencia para gobernar- pues vieron en la protesta la mejor manera de crear un “caos” generalizado en el país.
De eso estoy seguro, como también que ese “caos” les está costando mucho dinero, pues no es fácil mantener unas bandas también organizadas que realizan saqueos y acaban con la infraestructura pública y privada.


¿Qué de dónde vienen esos recursos?

Pues de acuerdo con los informes de inteligencia estarían financiados por las disidencias de los alzados en armas hoy operando desde otros territorios. Pero a mí no me cabe duda que en esto están metidos también las bien organizadas bandas de los carteles del narcotráfico que operan en el país.

Las razones son sencillas: Por un lado, tienen distraída a la fuerza pública y los corredores del narcotráfico están libres y segundo a quien más que a los carteles les interesa quemar expedientes judiciales.

Yo sé que el 95% de los que protestan, hacen parte de un pueblo que se cansó de sus dirigentes que durante años los han engañado con promesas que nunca cumplieron, creando un abismo social muy grande entre quienes hoy protestan por falta de oportunidades y esa clase corrupta denominada como “dirigencia política”.

Claro que no todos esos políticos trabajan para ahondar la brecha que separa al pueblo de sus dirigentes. Mal haría en estigmatizar a un puñado de ellos que hacen su trabajo de manera honesta y pensando en el bienestar de los colombianos.


Pero retomando el tema inicial, hay que decir que los organizadores del paro y los jóvenes que están a la cabeza, tienen la obligación de controlar el vandalismo y evitar que se den los bloqueos de las vías, pues permitiendo estas acciones y no rechazándolas, le están haciendo el juego al gobierno que en el fondo antes que buscar una negociación sobre la base del dialogo entre las partes, está más interesado en implantar la conmoción interior y así tener carta blanca para legitimizar las acciones adelantadas contra los manifestantes.

Ya ese proceso está en marcha y así quedó plasmado con la expedición del decreto 575, en donde se les advierte a alcaldes y gobernadores en donde existan alteraciones del orden público o bloqueos, que si no acatan la medida pueden ser sancionados por la Ley como lo reza el Artículo 2 “Inobservancia de las medidas. Los gobernadores y alcaldes que omitan el cumplimiento de lo dispuesto en este decreto, serán sujetos de las sanciones a que haya lugar”.

Es decir, o cumple o los sustituyen. El 575 es el inicio de la conmoción interior, no lo duden.

Cualquier parecido con el autoritarismo, es pura coincidencia.