Es común que en la época de Navidad se hable del tiempo fraternal, la unión familiar, del momento perfecto para la reconciliación y sobre todo de la oportunidad para recibir la unción de Dios a través de la celebración de la natividad de Jesucristo, quien según da cuenta la historia, nació a las 12:00 de la noche de un 24 de diciembre en el portal de Bélen, del vientre de la pura, casta y virgen María.

Es esto precisamente lo que -al igual que el resto del mundo- hacen los cordobeses para esta fecha, pero hay ciertas costumbres que son autóctonas y que de forma muy tradicional y pintoresca atribuyen un sello propio al tiempo decembrino en el departamento.

En Córdoba, así como en toda Colombia, la Navidad inicia la noche del 7 de diciembre con el denominado Día de las Velitas, que a su vez es la celebración de los católicos por el dogma de la Inmaculada Concepción. Este día sirve como escenario para que las familias se reúnan y enciendan un indeterminado número de velas, las cuales usan para pedir con fe los deseos de su corazón.

También junto a los parques y principales calles y avenidas alumbradas y adornadas, está el inicio de las Novenas de Aguinaldos la noche del 16 de diciembre, cuyo origen data del año 1700 cuando el religioso Fray Fernando de Jesús Larrea, nacido en Quito, inició una predicación navideña por Ecuador y Colombia y luego en el año 1743, una monja del colegio católico La Enseñanza, de Bogotá, le añadió canciones.

Desde entonces esta costumbre de rezar y cantar villancicos ante un nacimiento durante nueve días hasta la noche del 24 de diciembre, se arraigó no solo en Colombia, sino también en Venezuela y Ecuador. La última noche se estila repartir regalos a los niños, siendo esta una acción que aunque hace parte de la tradición, se considera un tanto más comercial que religiosa.

 “Embuñuelados”

Cuando llega el 24 de diciembre, el olor a un sabroso buñuelo siempre embarga a todos y cada uno de los hogares de Colombia, ya que este es un aperitivo que no puede faltar en la mesa, y que junto a la natilla, el tamal, el pavo relleno y –entre muchas otras cosas- el arroz de coco, conforman lo típico de la cena navideña.

Otra de las cosas que distinguen a Córdoba de otras partes del mundo, incluso de otras localidades de Colombia, es que debido al clima con altas temperaturas, los residentes, con gracia y elocuencia, deciden sustituir el característico gorrito rojo, por un sombrero vueltia’o, y a cambio de los pinos, en las terrazas de las casas, abundan los árboles de coralito repletos de luces y bambalinas.

Diario La Piragua les desea…

En este sentido y agradeciendo a todos los lectores por la confianza y por preferirnos, desde Diario La Piragua le deseamos a todos los cordobeses la mejor de las navidades, que la unión familiar y el amor no sea escaso en ninguna de las familias y que a cada casa lleguen los regalos más valiosos del Niño Jesús, como son la salud, la prosperidad, la gallardía y la valentía para salir adelante ante cualquier adversidad.