La cuenta de cobro del anticipo por el 50% del contrato se subió al Secop una hora más tarde de ser publicado el proceso


Un cúmulo de irregularidades y actos corruptos son los que se denotan en un contrato que suscribió la alcaldía de Ciénaga Magdalena, con una iglesia cristiana evangélica, supuestamente para atender el servicio educativo en una zona rural de la población.  

El millonario contrato por la suma de $1.650,3  millones de pesos fue suscrito entre la administración del alcalde Luis Tete Samper y la iglesia llamada Denominación La Nueva Jerusalem, Apocalipsis 21.2 cuya representante legal es la pastora y periodista Yurissa del Castillo Romero, quien fue jefe de prensa del exgobernador Luis Miguel “Mello” Cotes y esposa del también pastor Víctor Polo Rodríguez, director de Caracol Radio.

La primera irregularidad por mencionar es que los documentos del proceso de contratación fueron subidos al portal del Secop solo el 6 de agosto del 2020, cuando el contrato 278 aparece suscrito desde el 5 de marzo bajo el objeto: contrato educativo bajo la modalidad de promoción e implementación de estrategias para el desarrollo pedagógico en el municipio de Ciénaga Magdalena. 

Incluso la cuenta de cobro del anticipo por el 50% del contrato, es decir, $825.1 millones de pesos está subida en el Secop el mismo 6 de agosto, apenas unas horas más tarde de que fuera publicado el proceso. 

Lo segundo por decir es que para la escogencia de este operador no se hizo ningún tipo de convocatoria y prácticamente a dedo se decidió la contratación que supuestamente beneficia a 618 estudiantes de la Institución Educativa Rural Siberia y el Centro de Educación Rural Agua Linda, ambas ubicadas en la Sierra Nevada de Santa Marta. 

En el informe de actividades que todo contratista debe suministrar para que le sean cancelados los honorarios a que tiene derecho, no se especifica por parte de la comunidad religiosa, qué estrategia utilizó para cumplir con las tareas encomendadas, teniendo en cuenta que, por las restricciones impuestas en virtud a la ocurrencia de la pandemia del coronavirus, las condiciones iniciales del contrato no fueron las mismas, pues no había clases ni alumnos de manera presencial. 

En la justificación del tipo de contratación, el municipio de Ciénaga, señala que Artículo 2.3.1.3.5.2. Selección del contratista, que los “contratos a celebrarse con iglesias y confesiones religiosas se sujetarán a lo previsto en artículo 200 de la Ley 115 de 1994, razón por la cual, las entidades territoriales certificadas seleccionarán los respectivos contratistas, en forma directa, al tenor de lo dispuesto en el literal h) del numeral 4 del artículo 2° de la Ley 1150 de 2007, y sin necesidad de que el contratista se encuentre habilitado en el Banco de Oferentes de la entidad territorial, o de acudir a un proceso licitatorio”. 

En efecto, razón le asiste pues el Ministerio de Educación estipula a su vez que “el contrato mediante el cual una iglesia o confesión religiosa se compromete a promover e implementar estrategias de desarrollo pedagógico en uno o varios establecimientos educativos oficiales, la entidad territorial certificada podrá aportar la infraestructura física, el personal docente, directivo docente y administrativo con el que cuente cada establecimiento educativo oficial, y por su parte, la iglesia o confesión religiosa aporta los componentes que la entidad territorial no pueda suministrar. En estos contratos, la iglesia o confesión religiosa siempre aporta el apoyo pedagógico y administrativo para el desarrollo del PEI o del PEC adoptado por el consejo directivo de cada establecimiento educativo oficial”. 

Y que no será necesario que estén inscritas en el Banco de Oferentes.  

Sin embargo, se advierte que: 1. Las iglesias y confesiones religiosas deben demostrar trayectoria en el sector educativo, mediante la acreditación de una experiencia mínima de cinco (5) años en la promoción e implementación de estrategias de desarrollo pedagógico en establecimientos educativos, o en la prestación del servicio educativo. 2. Las iglesias y confesiones religiosas deben demostrar su idoneidad en la prestación del servicio de educación formal”. 

Pero, en el caso de la iglesia Denominación La Nueva Jerusalén, Apocalipsis 21.2, inscrita en el 2014 ante el Ministerio del Interior, no registra ningún tipo de experiencia en el desarrollo de procesos educativos, incluso no aparece ninguna sede si se busca en Internet. 

Así las cosas, el alcalde de Ciénaga, Luis Alberto Tete Samper, tendrá que explicar bajo qué criterios confió a esa congregación religiosa el presupuesto de educación de un municipio que de por sí tiene unos niveles educativos nada plausibles, y en cambio de manera corrupta y amañada deja en manos de cualquiera la educación de más de 600 niños y jóvenes del sector rural de Ciénaga, con las consabidas negativas consecuencias para este grupo poblacional. 

Tomado de corrupciónaldía.com