Ante las solicitudes que han hecho los senadores uribistas Carlos Felipe Mejía y Nicolás Pérez, quienes han pedido al Gobierno Nacional la declaratoria de un estado de conmoción interior, muchas son las interrogantes que han surgido sobre este tema y acá le explicamos de qué se trata este término jurídico establecido en la Constitución Política de 1991, la cual acogió como un estado de excepción la conmoción interior.

El Artículo 213 establece que el estado de conmoción interior podrá declararse en todo o parte del territorio nacional, en caso de grave perturbación del orden público que atente de manera inminente contra la estabilidad institucional, la seguridad del Estado o la convivencia ciudadana, y que no pueda ser conjurada mediante el uso de las atribuciones ordinarias de las autoridades.

El artículo sostiene lo siguiente: “el Presidente de la República, con la firma de todos los ministros, podrá declarar el Estado de Conmoción Interior, en toda la República o parte de ella, por término no mayor de noventa días, prorrogable hasta por dos períodos iguales, el segundo de los cuales requiere concepto previo y favorable del Senado de la República. Mediante tal declaración, el Gobierno tendrá las facultades estrictamente necesarias para conjurar las causas de la perturbación e impedir la extensión de sus efectos. Los decretos legislativos que dicte el Gobierno podrán suspender las leyes incompatibles con el Estado de Conmoción y dejarán de regir tan pronto como se declare restablecido el orden público. El Gobierno podrá prorrogar su vigencia hasta por noventa días más. Dentro de los tres días siguientes a la declaratoria o prórroga del Estado de Conmoción, el Congreso se reunirá por derecho propio, con la plenitud de sus atribuciones constitucionales y legales. El Presidente  pasará inmediatamente un informe motivado sobre las razones que determinaron la declaración. En ningún caso los civiles podrán ser investigados o juzgados por la justicia penal militar”.

Es importante destacar que lo que hoy se conoce como estado de conmoción interior, antes se llamaba estado de sitio y fue usado en exceso, hasta el punto en que desde 1970 hasta 1991 el país vivió 17 años bajo esta figura.

Presidentes que han declarado conmoción interior

Recién se estrenaba la Constitución Política en 1991, cuando el 10 de julio el presidente de ese entonces, César Gaviria declaró la conmoción interior para poder enfrentar a los criminales. Recibía un país convulsionado y azotado por el narcotráfico.

Posteriormente, el 1 de mayo de 1994, Gaviria volvió a recurrir al estado de conmoción interior por hechos similares.

Para ese entonces había riesgo de que 800 personas  salieran de la cárcel, estando sindicadas por los delitos como secuestro, extorsión y homicidios.

Pero en este caso aseguraba que se necesitaban medidas transitorias en materia administrativa, presupuestal y procesal penal para poder asegurar que la rama judicial, y en particular la Fiscalía, pudieran cumplir con sus funciones.

En el gobierno de Alvaro Uribe

Como presidente, Uribe declaró dos veces estado de conmoción interior. La primera en agosto de 2002, porque a su juicio la «Nación entera está sometida a un régimen de terror», ocasionada por los «infames ataques» de las bandas armadas, organizadas y financiadas por el narcotráfico, el secuestro y la extorsión. Uribe aseguró que el Estado no podía, en condiciones normales, hacer frente a la situación.

Pidió inversión adicional para la Policía y las Fuerzas Militares, para así lograr su expansión operativa y modernización. En ese momento la ministra de Defensa era Marta Lucía Ramírez. Durante el estado de excepción se expidieron decretos para darle al DAS la facultad de realizar detenciones; disposición de interceptar llamadas cuando «fuere necesario a los departamentos» de policía; así como realizar allanamientos sin autorización judicial.

En 2008, durante su segundo mandato, Uribe volvió a recurrir a este estado de excepción argumentando que la administración de justicia no estaba funcionando de manera normal y adecuada, lo cual atentaba contra la estabilidad institucional.

A qué conlleva un estado de conmoción 

La consecuencia inmediata del decreto de Conmoción es que el Presidente queda habilitado para dictar decretos con fuerza de ley, los cuales suspenden de inmediato la vigencia de todas las normas que les sean incompatibles.

Derechos que se pueden limitar

Restringir el derecho de circulación y residencia. Exigir a personas determinadas que con dos días de antelación comuniquen sus desplazamientos fuera de la localidad donde tengan su residencia habitual.

Utilizar temporalmente bienes e imponer la prestación de servicios técnicos y profesionales.

Establecer restricciones a la radio y la televisión para divulgar informaciones.

Someter a permiso previo o restringir la celebración de reuniones y manifestaciones que puedan perturbar el orden público.

Disponer, con orden judicial verbal o escrita, la interceptación de comunicaciones.

Disponer, con orden judicial y en algunos casos sin ella, la aprehensión preventiva de personas de quienes se tenga indicio de que cometieron o cometerán un delito.

Limitar o racionar el uso de servicios o el consumo de artículos de primera necesidad.

Suspender alcaldes o gobernadores cuando contribuyan a la perturbación del orden público.

Imponer contribuciones fiscales o parafiscales.

Modificar el presupuesto.

Disponer, en algunos casos sin autorización judicial previa, de inspecciones o registros domiciliarios para buscar pruebas judiciales o prevenir los delitos.