Por: J. J. Rubiano
Las exportaciones de carne y animales vivos han generado un alto impacto en los precios internos del ganado, efecto que se sentirá con mayor fuerza a medida que se eleven las ventas al exterior, señalaron voceros del sector ganadero en Colombia.
Augusto Beltrán Segrera, secretario técnico del Fondo de Estabilización de Precios (FEP), administrado por la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán, se mostró sorprendido por el hecho de que el valor de los semovientes se ha mantenido en esta época.
“Históricamente, el precio del novillo de 200, 250 y 300 kg para esta época se cae, porque hay escasez de pasto y de agua debido a los meses duros de verano. Sin embargo, este año se ha visto un fenómeno de que el precio no ha caído, incluso está más alto que en octubre”, dijo.
A su juicio, este fenómeno obedece a la dinámica exportadora de los últimos meses, que permitió la venta de más de 264 000 bovinos y 34 000 toneladas de carne en 2020.
Para Beltrán Segrera, estos dos rubros que le trajeron al país más de 267 millones de dólares son muestra del potencial que tiene la ganadería en el exterior. Pero, además, constituyen un argumento de peso para impedir la prohibición de las exportaciones de animales vivos.
“En el verano, el precio de los terneros de levante se caía un 5 o 10 %, nadie quería comprar. La gente está invirtiendo en su finca y esto demuestra una dinamización de la economía, por lo que acabar con la exportación de ganado en pie sería un golpe muy duro para el sector”, advirtió.
Según precisó, cada vez más ganaderos están destinando más recursos a mejorar el rendimiento de sus hatos, contratando más personas y adquiriendo más insumos, que se ve reflejado en el PIB pecuario y el PIB nacional.
Por su parte, Eduardo Kerguelen Espinosa, gerente general de Subastar S. A., coincidió con el secretario técnico del FEP en que los envíos al exterior han jalonado y jalonarán el precio interno hacia arriba, pues ya lo están viendo en los eventos de comercialización que llevan a cabo.