Por: J. J. Rubiano


Con su aprobación en la Plenaria de la Cámara de Representantes, la Política Integral Migratoria (PIM), coautoría de la senadora Emma Claudia Castellanos, está a punto de convertirse en Ley de la República, y llega para responder a la compleja realidad migratoria, que incluye mecanismos para atender, apoyar, acompañar a los colombianos en el exterior que necesitan conectarse con su patria, así como a los migrantes extranjeros en territorio colombiano.

Los primeros beneficiarios son los cerca de 5 millones de colombianos residentes en el exterior y todos aquellos que están retornando al país, los cuales en los últimos años suman más de 300 mil connacionales. Esta Política les permite tener un acceso más fácil y efectivo a la oferta de servicios y programas institucionales en Colombia.
Además, se trata de un instrumento para que las entidades territoriales cuenten con herramientas efectivas para atender la realidad migratoria en su jurisdicción. Por ejemplo, esta PIM también se armoniza con el Estatuto Temporal de Protección Decretado en febrero de 2020.

“Es necesario atajar la migración irregular para combatir las situaciones que abren paso a la delincuencia. Esta política migratoria permitirá poner a salvo a posibles víctimas de trata de personas y tráfico de migrantes que en menos de 7 años creció hasta casi un 1.000%, donde el 82% son mujeres y de ellas, más del 10% son niños, niñas o adolescentes, según el Instituto Nacional de Medicina Legal”, recalcó la congresista.

El país, al contar con estas herramientas que contiene la PIM, incrementará sus posibilidades de recibir cooperación internacional, recursos que pueden ayudar a mitigar las presiones de la migración en los territorios, a través de la integración productiva que permitirá que los migrantes aporten positivamente al país.

Para la coautora de la PIM, “esta iniciativa también nos lleva a ponernos en los zapatos de los migrantes que han llegado por condiciones humanitarias, sobre todo si tenemos en cuenta que la Agencia para las Naciones Unidas estima que, para finales de 2021, habría 6,2 millones de migrantes y refugiados venezolanos en el mundo, y Colombia, lo cual no es un secreto, se ha convertido en el máximo receptor de esta realidad migratoria”.