Luego de casi dos años del proceso judicial que le seguían a los hermanos Catalina y Francisco Uribe Noguera, quienes eran señalados de presuntamente encubrir a su hermano Rafael por el aberrante crimen que cometió contra la pequeña Yuliana Samboní, de 7 años, esta mañana del viernes, 9 de agosto, fueron absueltos de toda responsabilidad.

Se conoció que, en Bogotá, el juez 46 determinó que los referidos hermanos no encubrieron nada del caso ante las autoridades, contrario a lo que alegaba la Fiscalía en sus señalamientos.

La parte defensiva desde un principio sostuvo que en medio del impacto por el crimen cometido por Rafael y la zozobra de la situación, los hermanos actuaron bajo los engaños de Rafael, quien paga una condena de 58 años de cárcel por el secuestro, violación y asesinato de la menor.

“No entorpecieron el actuar de los investigadores, ni eludieron a las autoridades”, afirmó el Juez, quien le dio validez a los argumentos del jurista defensor, y además resaltó que los hermanos siempre estuvieron dispuestos a entregar la información necesaria sobre sus movimientos durante la tarde del 4 de diciembre de 2016 y el contacto que tuvieron ese día con su hermano.

El día del crimen

 Como se recordará, ese fatídico día, Rafael Uribe Noguera, reconocido arquitecto, salió en su camioneta de su residencia en el barrio de Chapinero Alto en dirección a Bosque Calderón. Al llegar allí, aparcó, abrió la puerta de su auto y entabló conversación con Yuliana Samboní, quien estaba jugando en la calle junto a su primo.

Tras intercambiar unas palabras, Uribe Noguera agarró a la Yuliana por el brazo y la introdujo a la fuerza en su camioneta, abandonando el lugar a toda velocidad.

Nada más producirse el rapto, los familiares de la pequeña contactaron a la policía, que inició una extensa operación de búsqueda. Descripciones de vecinos de Bosque Calderón y a las grabaciones de unas cámaras de seguridad, se pudo identificar al dueño del automóvil en el que la niña había sido secuestrada.

Las indagaciones que se realizaron en las horas posteriores llevaron a la policía hasta un apartamento propiedad de Rafael Uribe Noguera en el edificio Equus 66, situado en Chapinero Alto.

No se trataba de la vivienda habitual del arquitecto, que quedaba a unas pocas cuadras, sino de un departamento dúplex de su familia que se encontraba vacío y en proceso de arriendo, en el que en la noche del domingo 4 de diciembre se halló el cuerpo sin vida de Yuliana.

Según reveló la autopsia, había sido violada, torturada y asfixiada hasta la muerte.

Pero Rafael Uribe Noguera, quien no contaba con antecedentes penales, no estaba en la escena del crimen. Horas antes se había trasladado en un taxi junto a su hermano Francisco -abogado que trabajaba en uno de los bufetes más conocidos de Bogotá- a una clínica privada por sufrir una aparente sobredosis de drogas.

Fue en esa clínica en la que dos días después, postrado en su cama y llevándose las manos a la cabeza, Uribe Noguera oyó los cargos que las autoridades presentaron en su contra: secuestro simple, acceso carnal violento, tortura y feminicidio agravado.

Las pruebas eran contundentes y fue condenado a 58 años de prisión. Sus hermanos quedaron bajo proceso judicial, hasta este viernes que le fueron absueltos de los señalamientos.