El conflicto armado por el narcotráfico se sigue recrudenciendo en el Pacífico norte de Nariño, esta vez en cuatro veredas del municipio de El Charco, donde desde hace cuatro días los enfrentamientos entre grupos ilegales iniciaron el desplazamiento de aproximadamente 4.000 personas.

Victor Cándelo, alcalde de El Charco, afirmó a RCN Radio, que las cosas están complicadas, pues ya son mas de 4.000 personas desplazadas desde cinco veredas. “Durante estos días, continúan los combates entre grupos al margen de la ley que están disputándose el territorio, población de las veredas Santa Catalina, las Mercedes, el Cuil, Mata plátano y el Carmelo tuvieron de salir de allí; no sabemos qué va a pasar con las veredas cercanas, porque otra cantidad de personas quedaron en medio del territorio”, expresó el mandatario.

El pasado 27 de marzo, el alcalde arribó a Pasto con el fin de pedir la mediación de organismos internacionales al considerar que cientos de campesinos están atrapados en medio de los intensos combates entre grupos armados ilegales, los cuales aún no han sido identificados, pero se presume que podrían tratarse de las disidencias de las Farc, pues no visten uniformes sino ropa de civil y están armados.

Las dificultades para los desplazados no terminan ahí, ante la situación humanitaria que ha desatado este conflicto en la zona, se presentan serios problemas para la salida del territorio, por las precarias vías de comunicación existentes, razón por la cual se han ubicado en algunas veredas cercanas y otros se han animado a llegar hasta el casco urbano del municipio.“Estas personas se están desplazando a las veredas Isupí, Playa grande, Pambilero, El Balsal y una gran cantidad llevaron al casco urbano y están siendo atendidas, esto viene ocurriendo desde el domingo de la semana pasada, ya son ocho días de esta situación, ya se hicieron los protocolos y los comités de empezamos a atender y aletargar atadas humanitarias de emergencia, pero necesitamos la ayuda de departamento y del orden Nacional pues no tenemos la capacidad de atender toda estas comunidades”, precisó el alcalde Cándelo.

Asimismo, el mandatario municipial, que ya había sido alcalde en el 2007, expresó que teme por un desplazamiento masivo de grandes proporciones como el que ocurrió en abril de ese año cuando más de 25.000 personas de las riberas del río Tapaje se movilizaron por miedo a las extintas Farc y a los grupos de autodefensa.

Por su parte, según lo informado por Blu Radio, algunos habitantes que lograron comunicarse con sus familias en El Charco contarón que, las veredas Santa Catalina, Mata Plátano, El Carmelo, Las Mercedes y el Guil, son como pueblos fantasmas en donde las pocas familias que quedaron se resguardan en sus humildes viviendas ante el temor de caer en medio del fuego cruzado.

Otros habitantes de la región que prefieron reservar su identidad, le contaron a la emisora que desde la tarde y la noche de este viernes 26 de marzo, se registraron cruces de fuego que dejaron personas heridas y se habla también de algunas personas muertas, de las cuales, hasta el momento, se sabe que los cuerpos aún permanecen en inmediaciones de la vereda Santa Catalina, donde se registra con mayor intensidad los combates.

Otro punto del departamento, donde también se registra un desplazamiento forzado masivos, es en zona rural de La Tola, donde desde el 15 de marzo se presentan enfrentamientos entre grupos armados sin identificar, lo que produjo el desplazamiento de cerca de 476 personas (193 familias), de las veredas San Pablo, Pueblito, Secadero, Las Delicias y Pangamoso, según el reporte de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios -OCHA- .

Quienes tuvieron que desplazarse se encuentran en la cabecera municipal de La Tola y reciben apoyo del centro de salud. Asimismo, se adecuó el Centro de Desarrollo Infantil (CDI) para alojar a algunas familias, otras se encuentran en casas de amigos y familiares.

La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios -OCHA- advirtió que otras personas de la zona rural podrían desplazarse en los siguientes días a la cabecera municipal debido a la presencia de grupos armados en la zona y a las amenazas contra la comunidad. Se estima que al menos 100 personas de las veredas San Pablo y Pueblito presentan restricciones en la movilidad por las condiciones de seguridad, lo que dificulta el transporte fluvial y les impide salir de las veredas.“Se alerta que, de continuar las restricciones, podría configurarse un confinamiento”, señaló la organización.