Por: J. J. Rubiano

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, FMI, las economías de América Latina y el Caribe comenzaron a revertir la devastación económica inicial que dejó el covid-19 a comienzos de 2020. 

No obstante, esta recuperación que ya de por sí era desigual se ha visto amenazada por el reciente recrudecimiento de la pandemia y la reintroducción de medidas de contención más estrictas en algunos países, así como por las repercusiones de la desaceleración de la economía mundial.

Pese a esta situación, el FMI ha elevado a 4,1% el pronóstico de crecimiento regional para 2021, desde 3,6% que se había pronosticado en octubre pasado, en vista de los resultados más sólidos de lo previsto en 2020, la expectativa de que se amplíen las campañas de vacunación, las mejores perspectivas de crecimiento para Estados Unidos y el aumento de los precios de algunas materias primas. Se espera que el crecimiento se acelere más adelante en el año.

Las cifras de nuevas infecciones y muertes han aumentado en los últimos dos meses en América del Sur y América Central, si bien se notan indicios de estabilización más recientemente. 

Los sistemas de salud se encuentran bajo intensa presión en muchos países y la intensidad con la que se realizan las pruebas de detección sigue siendo baja en comparación con la de las economías avanzadas y otras economías emergentes, pese a ciertas mejoras registradas desde agosto.

Finalmente, por el lado de Colombia, el FMI, prevé un crecimiento de 4,6%, y lo ubica como la tercera economía con mayores probabilidades de crecimiento en la región, luego de Perú que alcanzará 9,0% y Chile con 5,8%.

Sin embargo, el panorama del país es mucho más incierto que el de sus vecinos, pues la falta de claridad sobre el manejo de los programas de vacunas y la expectativa sobre la fecha de inicio de la inmunización puede cambiar las proyecciones que el FMI dispuso para Colombia y modificar la proyección de estabilización del crecimiento de 3,7 que el organismo hizo para 2022.