La osa Pensilvania, hembra adulta de la familia Tremarctos ornatus y rescatada el 31 de enero de 2020 en Moniquirá (Boyacá), regresó hoy a su hábitat natural en el Santuario de Fauna y Flora Guanentá Alto Río Fonce, área protegida de este departamento con presencia de la especie y con las condiciones necesarias para su conservación.

“Es la primera vez que se libera una osa en Boyacá en más de 15 años; hoy estamos devolviendo una a su casa, al bosque natural. Esto es posible gracias al esfuerzo de Corpoboyacá, del Centro de Rehabilitación de Osos Santuario del Oso Andino, de la Fundación Corazón de la Montaña, del Instituto Humboldt, de la Policía, que nos prestó el helicóptero para traer a Pensilvania hasta un punto profundo del páramo, en inmediaciones de Duitama. Invitamos a toda la ciudadanía a generar conciencia, esta osa estaba fuera de su hábitat por la degradación de los páramos. Tenemos que cuidar nuestros bosques, que son la casa de muchísimas especies. Hoy celebramos porque Pensilvania vuelve al páramo”, dijo el viceministro de Ordenamiento Ambiental del Territorio, Nicolás Galarza.

Al momento del rescate, Pensilvania presentaba signos de desnutrición y daños dentales, por lo que en el Centro de Rehabilitación de Osos Santuario del Oso Andino recibió de manera inmediata atención médica especializada y odontológica. Luego de un año de tratamiento, en el que ganó 20 kilos, reportó las condiciones óptimas para regresar a su hábitat natural.

“Nos llevó un tiempo armar toda la logística necesaria para estar hoy acá liberando a Pensilvania. Estamos muy felices porque ella vuelve a su hogar, vuelve a su bosque, vuelve a sus páramos, donde viene a cumplir una función ecológica. Pero tal vez lo más importante es que viene a darnos una luz de esperanza; las especies silvestres deben estar en sus ecosistemas. Este es un ejercicio en el cual todas las instituciones debemos trabajar”, dijo Herman Amaya, director de la Corporación Autónoma Regional de Boyacá (Corpoboyacá).

El traslado se hizo por vía aérea porque por tierra representaba un riesgo para la vida del animal, teniendo en cuenta la duración del recorrido, y dos médicos veterinarios acompañaron a la osa durante su regreso. Ahora Pensilvania cuenta con un collar satelital que le permitirá a la Fundación WII, al Instituto Humboldt y a Corpoboyacá hacerles seguimiento diario a sus movimientos.