Desesperados y sin saber a dónde acudir se encuentran los habitantes del barrio La Pradera, sur oriente de la ciudad de Montería, por el constante rebosamiento de un manjol ubicado sobre la calle 22, diagonal al Colegio Militar Almirante Colón.

Desde hace aproximadamente un mes, los habitantes han tenido que soportar el fétido olor que emerge del manjol ya que según ellos, la empresa que vela por el mantenimiento de la red pública de alcantarillado no le ha hecho mantenimiento, y en el peor de los casos no ha mandado el carro elefante que succiona las aguas por lo menos para mitigar un poco la problemática.

Un vecino del lugar, manifestó su preocupación pues considera que están sufriendo una emergencia sanitaria, principalmente los que se encuentran aledaños al rebosamiento “esas aguas negras y podridas nos están haciendo un mal, ya tenemos algunos niños y ancianos enfermos con rasquiñas en la piel e infecciones respiratorias”

Por otro lado, los comerciantes de la zona se pronunciaron por los malos olores que se perciben en el ambiente, debido a que esto ha hecho que los clientes no lleguen a realizar las compras, en especial, el dueño de una carnicería que se encuentra diagonal a la contaminación, manifestó que “esto es un problema de insalubridad y afecta directamente a mi negocio ya que lo que estoy vendiendo es alimento y la gente ya ni por aquí se acerca por ese olor que sale de la alcantarilla, igualmente a mis demás compañeros que tienen sus negocios. Le pedimos a los entes competentes que por favor nos solucionen este problema lo más pronto posible”.

“Le hacemos un llamado al dueño del edificio “Angie” que se encuentra cerca al manjol para que medie en la solución de este problema, a sabiendas que parte directa de los afectados son las personas que habitan el inmueble” así lo manifestó un arrendatario de la edificación.

Hasta la fecha, la empresa Proactiva que es la encargada de revisar y hacerle mantenimiento a manjoles y alcantarillas en la ciudad de Montería no ha hecho presencia en el lugar pese a que los habitantes les han hecho llamadas telefónicas e incluso se han acercado a las instalaciones para solicitarles que tomen cartas en el asunto y no hagan caso omiso ante este problema que está afectando a toda una comunidad.