Moción de censura al plan decenal de cultura en Colombia

Gestores de cultura de todo el país que representan a más de 175 organizaciones culturales, que se encontraron de manera virtual y donde evaluaron la formulación del plan decenal de cultura 2022 al 2032 que propuso el gobierno nacional, el cual no se está levantando una caracterización en los territorios de todo el país de los que hacen el arte y la cultura para saber cuántos son y quienes son.

Por ello, como gremio de cultura el presidente de la unidad nacional de artistas, Felipe Arango, Roberto Robles del observatorio cultural DE Cali, la Asociación Colombiana de Actores con Angela Gómez, el colegio Nacional de Magia con Jairo Ortega, la Unidad Nacional de Artistas con Patricia Moreno por la Mesa Amplia de arte y la cultura, entre otros, tomaron la decisión de impulsar una iniciativa de moción de censura y quiénes participaron en este conversatorio, sobre los puntos centrales del documento que presentó el Ministerio de Cultura, con los estudios que desde hace dos años viene haciendo el plan nacional de cultura y que presenta varias inconsistencias y preocupaciones para el gremio de todo el país.


Sin embargo, para el alistamiento al elaborar el plan con una guía pero sin la participación de todos los municipios de Colombia a través de unas encuestas y hacer un diagnóstico donde no se ha tomado un estado actual de la cultura y cuales son los proyectos que se deben implementar, revisar y concertar en sus diferentes categorías de los planes de desarrollo de las alcaldías del país.


Además, de este levantamiento y diagnóstico que no satisface al gremio de la cultura nacional, concluyeron que las universidades no participaron activamente en el diagnóstico participativo para este proceso del plan decenal, donde la metodología fue totalmente desenfocada y de esta manera decidieron realizar un foro democrático y realmente participativo en los próximos días, para construir una formulación incidente y consultiva con todos los consejeros de cultura de cara a la política pública de cultura, donde le dé rostro a los grupos étnicos y de género para no permitir que la pobreza entre en los presupuestos irrisorios de cultura y que terminan en unos pocos líderes supuestamente gestores culturales.