Por: J.J. Rubiano
Un duro enfrentamiento entre el senador Robledo y el Ministro de Defensa, quedo planteado luego de conocerse la columna del dirigente de la oposición, en donde plantea que el ministro mintió cuando le dijo al país que el Senado había autorizado la presencia de tropas militares de los EE: UU en el territorio nacional.
“El Senado de la República en ningún momento autorizó el ‘tránsito de tropas’” extranjeras por el territorio nacional, fue enfático en afirmar el senador Jorge Enrique Robledo.
El primero de julio pasado, por tutela de varios senadores, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca le ordenó al presidente Duque que en un plazo de 48 horas suspendiera la autorización que les dio a las tropas de guerra del Comando Sur de los Estados Unidos para actuar en Colombia, exigencia que Iván Duque acató. El Tribunal además le ordenó tramitar que el Senado decidiera, según el artículo 173-4 de la Constitución, “permitir [o no] el tránsito de tropas extranjeras por el territorio nacional”.
Más adelante señala; Dos meses después, el ministro de Defensa convocó a una rueda de prensa en la que informó que el “señor Presidente (…) autorizó para que continuaran las tareas” de los soldados de EEUU en Colombia, determinación que sustentó con la falacia de que ya se había cumplido la orden del Tribunal de tramitar la aprobación del Senado, falsedad que con todo detalle les indujo a creer a los medios. Tanto fue el dolo con el que actuó en la rueda de prensa, que trece veces (!) repitió que 69 senadores, en unas cartas, habían expresado estar de acuerdo con que actuaran esas tropas en el país, dando a entender que eso configuraba la aprobación legal exigida, cuando él sabía –y lo sabía la Secretaría Jurídica de la Casa de Nariño–, que en el Congreso no se decide con cartas sino votando, votación que nunca ocurrió.
Así le destapó Lidio García a Trujillo la mentira de las cartas: “No se encuentra ajustado a la verdad que el Congreso de la República hubiese ‘autorizado’ la presencia de tropas norteamericanas en el territorio nacional”. Porque, explicó, esa información a la Casa de Nariño “no tiene ningún alcance jurídico que comprometa al Congreso de la República, porque simplemente se trata de una comunicación de carácter informativo, respecto a la gestión de 69 senadores”. Y esa verdad la ratificó el secretario del Senado al señalar que no hay norma en la Ley 5 de 1992, de su reglamento, que establezca que con cartas se pueden reemplazar las decisiones legales, que solo se pueden tomar votando en el Congreso.
Pero el ministro Trujillo –respaldado por el presidente Duque–, en vez de reconocer el error gravísimo cometido y pedirnos perdón a los colombianos renunciando a su cargo, insiste en sus vivezas, omitiendo verdades o tergiversándolas, sacando conclusiones falsas de situaciones ciertas, cambiando el foco del debate o mintiendo descaradamente, como cuando insiste en que Duque sí cumplió la ley al volver a darles permiso a las tropas de EEUU para operar en Colombia. Procede así a la manera de las llamadas fake news, astucias que consisten en insistir en las mentiras y los engaños, aun cuando estén descubiertos, porque los cálculos les dan que la trampa les resulta rentable, al sumar compinches, alcahuetas y engañados.
La última viveza de Trujillo consiste en recurrir al cambiazo, es decir, a intentar sacar el debate de sus varias conductas intolerables y pasarlo a la supuesta conveniencia para Colombia de dichas tropas, con lo que además oculta que sus actos se agravan por tratarse del ministro de Defensa, segundo al mando sobre las armas de la República y quien maneja información y fondos secretos y debe darle ejemplo de rectitud a la fuerza pública.