Como dice el refrán: “Cuando el río suena, piedras lleva”. Este puede ser el caso de uno de los proyectos de infraestructura vial más importantes de los últimos años en Córdoba, la pavimentación de 38 kilómetros de la vía Ciénaga de Oro – Chimá, obra cuya cuantía es de aproximadamente 102 mil millones de pesos, los cuales van destinados a su pavimentación y obras anexas. Además, la vía comunicará a los municipios antes mencionados con Tuchín.

Aunque a veces se trate de ‘silenciar el río’ es imposible que no suene. El proyecto o la “megaobra”, como algunos la llaman, ha tenido demasiados tropiezos, entre ellos la orden de la Procuraduría de revocar la licitación porque el ente señalaba que era un contrato ‘tipo sastre’, hecho a la medida para un proponente. A esta advertencia se suman otras 20 observaciones que actualmente aparecen en el registro de esta licitación.

Lo cierto es que la iniciativa a pesar de las caídas se levantó. La administración de Ciénaga de Oro manifestó que todas las observaciones realizadas por el Ministerio Público fueron superadas y se logró revocar la orden de suspensión del proceso licitatorio que había frenado la iniciación del proyecto.

“Habíamos puesto un anticipo del 40% y lo bajamos al 20% como indicó la Procuraduría. También abrimos el pliego de contratación, hubo pluralidad de oferentes, se presentaron más de seis propuestas y se escogió a la más idónea, el consorcio CDO, encargado de ejecutar la obra”, manifestó en algunas entrevistas el alcalde de Ciénaga de Oro, Alejandro Javier Mejía Castaño, cuando se revocó la orden de suspensión del proceso licitatorio.

Si la Procuraduría no hubiera llamado la atención acerca de las irregularidades, entonces se hubiera dado un anticipo cercano a los 40 mil millones de pesos (40%), no se hubiera favorecido la pluralidad de oferentes y se habrían cometido otras acciones que podrían enmarcar el proceso como un contrato ‘tipo sastre’ y quizás, ¿por qué no? ubicarlo como un posible acto de corrupción que puede desangrar, o más bien, seguir desangrando las arcas del ya afectado departamento de Córdoba.

Aquí, enumeramos las observaciones que el ente de control hizo e informó en un comunicado el 22 de febrero de este 2018 :

– El no haber suspendido los términos del proceso mientras realizaba los estudios de las observaciones realizadas por parte de la Procuraduría y la Cámara Colombiana de la Infraestructura.

– Que dentro del seguimiento del ente de control a las publicaciones del Secop para verificar las decisiones administrativas, los términos no fueron suspendidos.

– Los plazos de las prórrogas en la licitación superan los límites legales, de acuerdo el numeral 5 del artículo 30 de la Ley 80 de Contratación Estatal.

– La alcaldía municipal publicó en el Secop un acto administrativo realizado de manera irregular con la resolución #00116 del 9 de febrero, con el cual expidió un nuevo cronograma para el proceso licitatorio, el cual tuvo como sustento sanear un vicio inexistente de procedimiento, reviviendo un término vencido para la publicación de adendas, en contravención de la Ley de contratación.

– Finalmente el ente de control observó que el contenido de los pliegos va en contravía de los procedimientos establecidos en la Ley 1882 de enero de 2018, y que hace referencia al procedimiento de presentación y evaluación de las propuestas.

Tras acatarse estas observaciones la obra comenzó oficialmente a mediados del mes de agosto del 2018, según lo anunció el alcalde de Ciénaga de Oro, sumado a esto el contrato indica que se tiene un plazo de 18 meses para su ejecución.

A pesar de ser una llamada “megaobra” que realmente transformará y brindará progreso a la región, no se le ha hecho mucha socialización, acompañamiento social o “bulla”; y paradójicamente ha estado más en los medios de comunicación locales por los problemas en los pliegos de licitación que por el impacto positivo que puede tener la obra.

Por otro lado, ya se entregó el anticipo del 20 por ciento de aproximadamente 21 mil millones de pesos y algunos voceros de las comunidades indican que no ven labores y trabajos tan significativos que justifiquen por ahora las millonarias cifras que dicen se invertirá en la vía.

Cabe resaltar que los problemas en obras como el puente de Valencia y el Coliseo Miguel ‘Happy’ Lora, se originaron en la mala planeación en el proceso de contratación y licitación, los cuales a medida de la ejecución se iban detectando como presuntos actos de corrupción en el manejo de los recursos, por lo que se llegaron a calificar como ‘elefantes blancos’ en el departamento de Córdoba.

Fue así como la Fiscalía investigó los posibles sobrecostos tanto en la celebración como en la ejecución de ambos contratos interadministrativos aprobados por Ocad Caribe y Ocad Paz desde el año 2012.

‘El río suena y no ha podido ser silenciado’, silenciar a la naturaleza es imposible igual que silenciar al pueblo o esconder lo evidente, por esto sólo el tiempo indicará si el proyecto de infraestructura vial más importante de los últimos años en Córdoba pueda ser o no una ‘crónica de un robo anunciado’.

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