Aunque ya han pasado cinco meses desde que se desataron las protestas en Bogotá, a causa de la muerte de Javier Ordóñez durante un procedimiento policial, aún son muchas las dudas que hay sobre los hechos que, ocurridos entre el 9 y el 10 de septiembre de 2020, dejaron como saldo 10 jóvenes muertos. 

El concejal bogotano Julián Rodríguez, por el partido Alianza Verde, ha hecho una investigación al respecto que ha dado como resultado que son 87 uniformados los que dispararon en aquellos sucesos que coartaron la tranquilidad en localidades como Usaquén, Bosa, Engativá, Fontibón y -entre otras- Suba. 

De acuerdo a un comunicado publicado por la bancada, la Policía metropolitana de Bogotá informó que tal cifra de funcionarios tiene una investigación disciplinarias abierta, por gasto de municiones en esas fechas, y que están distribuidos de la siguiente manera: Suba 32,  Usme 12, San Cristóbal 10, Bosa 9, Engativá 5, Kennedy 7, Fontibón 2, Usaquén 3, Ciudad Bolívar 2, Rafael Uribe Uribe 1 y en Santa Fe 1, mientras que los 3 faltantes no se relacionan por una inconsistencia en la respuesta oficial.

Rodríguez pone de manifiesto que muchos de estos uniformados (en específico 44) tienen otras investigaciones disciplinarias previas a los hechos, como en el caso de uno adscrito a la localidad de Santa Fe, que tiene 10, y otro en Bosa, que tiene 9. 

De igual forma explica que aunque son 87 los investigados, sólo hay resultado en 12 de los casos, 10 con investigación formal, 1 con investigación cerrada y multa de 15 días y 1 con suspensión de 7 meses y en trámite de segunda instancia.

Recordemos que el revuelo en la capital del país se desató luego de que Ordóñez fuese víctima de un procedimiento policial, en el que se le redujo violentamente con una pistola taser y fue golpeado brutalmente al interior de un CAI. A los agentes implicados se les destituyó y la Fiscalía los imputó por homicidio.