Un edificio en la calle Toledo, en el centro de Madrid, quedó arrasado y con la estructura de hormigón al descubierto luego de que ocurriera en su interior una explosión cerca de las tres de la tarde (hora local) que ha dejado hasta ahora un saldo de tres muertos y 11 heridos.

El vicepresidente y portavoz del Gobierno de Madrid, Ignacio Aguado confirmó que dos de los fallecidos eran personas que circulaban por la vía y el tercero un operario que revisaba una caldera. Se cree que la causa más probable es una fuga de gas.

La explosión se sintió en varios kilómetros a la redonda y destruyó las plantas superiores que se usaban como residencia sacerdotal ya que el edificio es propiedad del Arzobispado y se encuentra precisamente detrás de la iglesia de La Paloma.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida,  detalló que el edificio se incendió por dentro tras la explosión. Los Bomberos del ayuntamiento, según su explicación, no entraron de inmediato porque se podría producir un embalsamiento de gas que ocasionara el derrumbe de todo el inmueble.