Un caso escabroso de maltrato infantil y homicidio, ha sido finalmente cerrado tres décadas después. Una mujer identificada como Anna Young, fue condenada por la justicia estadounidense, a 30 años de prisión, luego de hallársele culpable de la muerte de un niño al que ella, en nombre de Dios, confinó en un armario sin comida y sin agua, hasta que este murió. 

Este hecho sucedió en la década de 1980, cuando la hoy condenada lideraba una secta religiosa en el estado de la Florida. El menor llegó al lugar en donde se reunían 24 miembros de esta congregación, no tenía padres ni nadie que velara por su bien, por lo que la mujer lo recibió, lo nombró Moisés y lo ofreció como “sacrificio”. 

El cadáver del pequeño fue encontrado por otros religiosos de esta secta que -para la fecha- aseguraron a las autoridades no tener conocimiento de lo que estaba sucediendo con él, hasta que notaron su ausencia. 

Young pasó años huyendo, hasta que finalmente fue capturada en Georgia en 201. Tras su condena, la Fiscalía anunció que se le abrirá otra investigación por la muerte de otra niña, que presuntamente también se dio bajo su custodia.