Como un “ataque a la democracia” han descrito muchos lo que está sucediendo actualmente en Nicaragua, en donde el presidente Daniel Ortega ordenó la detención de tres de los candidatos de oposición con los que se enfrentaría en las elecciones presidenciales. 

Cristiana Chamorro, Arturo Cruz y Félix Maradiaga Blandon, son los nombres de quienes se postularon al mayor cargo nacional “para poner fin a la dictadura”, pero ahora se encuentran en manos de las autoridades. 

En el caso de Chamorro, quien está en prisión domiciliaria desde el 2 de junio, el argumento de Ortega fue su presunta comisión en los delitos de “gestión abusiva y falsedad ideológica en concurso con lavado de dinero, bienes y activos”. 

En el caso de Arturo Cruz, este fue retenido el pasado sábado en el Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino, de Managua, cuando regresaba de una gira por Estados Unidos, “por contar con fuertes indicios de que ha atentado contra la sociedad nicaragüense y los derechos del pueblo”, según indicó el Ministerio Público. 

Finalmente este martes trascendió la captura de Blandon, quien fue acusado de una serie de delitos como “desestabilización”, “proponer bloqueos económicos”, “aplaudir la imposición de sanciones contra Nicaragua” y “lesionar los intereses supremos de la nación”.

De esta manera, y de acuerdo a algunas voces de la oposición nicaragüense, Ortega lo que intenta es quedarse sin adversarios para las elecciones que se llevarán a cabo en noviembre, y lograr así la reelección. 

Otros aspirantes de oposición han denunciado “persecución” por parte de la Policía de este país.