Las protestas continúan caldeadas con el pasar de los días en Ecuador y ante este este escenario el presidente de esa nación Lenín Moreno volvió a pronunciarse y por segunda vez denunció al expresidente de ese país Rafael Correo y al líder chavista, Nicolás Maduro, de ser los principales auspiciadores de promover un golpe de Estado en el Ecuador que exige la derogación del decreto que elimina los subsidios para los combustibles.

Moreno en esta oportunidad sostuvo que están consiguiendo las pruebas para demostrar la presencia de personas venezolanas y miembros de las Farc en las violentas manifestaciones que han causado destrozos en los bienes públicos.

El mandatario resaltó que Correa llegó “hace una semana” a Caracas para recibir órdenes “de ese sátrapa [por Maduro], de ese criminal asesino que está sometiendo al pueblo al peor apocalípsis que se ha visto jamás en América del Sur”.

Según el presidente, la presencia de Correo en Caracas, Venezuela, es prueba suficiente para saber que desde esa nación estaban orquestando el plan de la desestabilización.


Moreno aclaró que los indígenas -que se encuentran en las calles exigiendo el cese del paquetazo económico- “no son violentos”, y responsabilizó de la creciente tensión en el país a su antecesor.


Por el momento, en el país se registran unos cinco muertos por los constantes enfrentamientos que mantienen los protestantes y las fuerzas de seguridad del Estado, y unas 800 detenciones, la mayoría se registran en Quito y Guayaquil, esta última fue la ciudad donde Moreno trasladó su gobierno para protegerlo, tras la toma que hicieron los indígenas en los alrededores de la sede del gobierno presidencial.


Como se recordará, las manifestaciones se encuentran en las calles de Ecuador desde hace ocho días. Sus ciudadanos exigen al Gobierno que derogue el decreto firmado en un convenio con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que incrementó en un 123% los precios de los combustibles.


Actualmente las vías se encuentran cerradas, así como los locales comerciales, los lugares de trabajo y las escuelas.
La gente está enfrentada a un llamado de Estado de Excepción al que la gente no le ha tomado importancia y se mantiene en las calles en señal de protesta.