El cohete chino Long March 5B, de 21 toneladas, avanza sin control hacia la tierra a una velocidad de 28.000 kilómetros por hora; la última previsión dice que entrará en la atmósfera la noche del sábado al domingo (23:59 GMT), con un margen de error no obstante de más menos siete horas y 45 minutos.

China ha llamado a la calma y dice que sus restos se quemarán durante el reingreso a la atmósfera.

Por su parte, Estados Unidos no tiene “de momento” planes para derribar el cohete, dijo el secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin.

“De momento, no tenemos planes de derribar el cohete. Esperamos que impacte en un lugar en el que no dañe a nadie, como el océano u otro sitio similar”, apuntó el jefe del Pentágono en rueda de prensa.

También lanzó una crítica velada a China, al apuntar que quienes operan en el espacio tienen el deber de hacerlo “de manera segura y meditada”.

Sin embargo, Jorge Lomba, jefe del departamento de Espacio del Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI) de España, señala que, según los últimos cálculos a partir de observaciones y modelos matemáticos, los restos del cohete que podrían caer a la Tierra lo harían en algún punto de los paralelos 41 y con mayor probabilidad en el océano Atlántico, seguido del Pacífico y del Índico.