Un nuevo hecho violento se registró el sábado, 31 de agosto,  en EE.UU., específicamente en Odessa, Texas, donde un sujeto a bordo de un carro disparó desenfrenadamente contra familias que iban en sus vehículos, dejando como resultado cinco muertos y 21 heridos.

Minutos más tarde el tirador, identificado como el texano Patrick Crusius, de 21 años, fue liquidado por la policía. Este sujeto minutos antes de morir habría confesado que su objetivo era asesinar a mexicanos.

Se conoció que todo comenzó cuando un policía intentó detener al hombre que iba en actitud sospechosa dentro de su vehículo por la avenida Interestatal 20. El funcionario al acercarse al automotor fue apuntado desde la ventana por un fusil que fue accionado contra la patrulla, informó el Departamento de Seguridad Pública de Texas en un comunicado.

Tras cometer el primer ataque donde resultó herido un policía, el criminal intentó huir de la zona disparando contra todos los carros que se encontró a su paso. El sospechoso cambió luego de vehículo tras secuestrar una camioneta de correos.

Los uniformados le siguieron los pasos y luego de un arduo enfrentamiento a disparos el delincuente resultó liquidado.

Ante este nuevo escenario criminal, el presidente Donald Trump dijo haber sido informado de los hechos por el fiscal general William Barr, y agregó que «el FBI (Buró Federal de Investigaciones) y las autoridades policiales están totalmente comprometidas».

Como se recordará, el tiroteo se produjo menos de un mes después de que un atacante ultimara a tiros a 22 personas en la ciudad texana de El Paso, en la frontera con México, unos 480 km al oeste de Odessa. Ese tiroteo se produjo en un supermercado Walmart, con varias víctimas de origen mexicano.