El dolor está latente en Perú, donde a tan sólo semanas de llevarse a cabo las elecciones presidenciales, se registra una de las masacres más grande de su historia: van 16 muertos, entre ellos dos niños.

El hecho fue perpetrado durante la noche del domingo, 23 de mayo, en dos bares, ubicados en valle cocalero de Perú, donde opera la guerrilla maoísta Sendero Luminoso, indicaron las autoridades de ese país.

Según el Gobierno, las víctimas fueron asesinadas en la aldea de San Miguel del Ene, en el distrito de Vizcatán del Ene, el cual forma parte del valle cocalero conformado por los ríos Apurímac, Ene y Mantaro, conocido por su acrónimo de VRAEM y donde operan remanentes de Sendero, al que las autoridades califican de grupo terrorista.

El Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas dijo en un comunicado que «en el lugar se hallaron panfletos que conminaban a la población a no participar en el proceso electoral 2021», y atribuyó el ataque a una columna senderista dirigida por Víctor Quispe Palomino («Camarada José»).

Expertos en la política han asegurado que esta tragedia puede elevar aún más la tensión en la polarizada campaña al balotaje presidencial del 6 de junio entre el izquierdista Pedro Castillo y la derechista Keiko Fujimori.

La ministra de Defensa, Nuria Esparch, prometió que la matanza «no quedará impune» y la Fiscalía comisionó a una unidad especializada en terrorismo para iniciar las investigaciones.