Tras el bloque interpuesto por los EE.UU., el presidente de Venezuela Nicolás Maduro congeló este miércoles, 7 de agosto, el diálogo que mantiene con la oposición para resolver la grave crisis de Venezuela, debido a que considera que “el imperialismo norteamericano le metió una puñalada trapera al alma de Venezuela”.

Como repuesta al bloque total económico que congeló los activos venezolanos en territorio estadounidense y la prohibición de negociación de otros países con Venezuela, Maduro canceló el viaje de su delegación a Barbados, donde este jueves y viernes se llevaría a cabo la cuarta ronda de conversaciones con la mediación de Noruega.

 «He propuesto que se establezca una agenda permanente de diálogo, pero esta semana el imperialismo norteamericano se volvió loco y metió una puñalada trapera al alma de Venezuela (…) y ellos (la oposición) salieron a hacer fiesta, a aplaudir», declaró telefónicamente Maduro a la televisora estatal VTV, remarcando que en esas condiciones no se puede negociar.

Como se recordará, Washington encabeza la presión internacional para propiciar la salida de Maduro y el apoyo al opositor Juan Guaidó, jefe del Parlamento a quien reconoce como gobernante encargado del país petrolero junto con medio centenar de naciones.

Pese a considerar que las sanciones fueron una «patada a la mesa» de negociaciones, el gobierno chavista insistió en que no se levantaría de la mesa.

«Venezuela se dispone a revisar los mecanismos de este proceso a fin de que su continuación sea efectiva y armónica con los intereses de nuestro pueblo», indicó un comunicado.

La delegación de la oposición, que ya está en Barbados, exige elecciones, pero Maduro lo descarta y planteaba un acuerdo de «convivencia democrática» y el levantamiento de sanciones.