El caso de un paciente uruguayo con COVID-19, al que se le encontró el llamado ‘hongo negro’ (mucormicosis) prendió las alarmas en América Latina. La infección, potencialmente letal, obliga a poner los ojos en la India , donde proviene el padecimiento que se convierte en una nueva amenaza en el marco de la pandemia.

India, que ya vive una intensa segunda ola de coronavirus, sufre ahora de la mucormicosis, una rara infección fúngica, conocida como «hongo negro» que se está proliferando a un ritmo alarmante, especialmente entre los convalecientes de COVID-19.

El jueves, al menos nueve estados clasificaron esta infección como epidemia. Solo en el estado de Maharashtra se han registrado más de 2.000 casos, y en Gujarat, unos 1.200. También se abrieron centros especializados en Delhi, Bangalore y Bombay.

Y en las redes sociales se multiplican las peticiones para encontrar tratamientos antifúngicos. Según la prensa india, el «hongo negro» se ha cobrado ya cientos de vidas en pocos días.

Antes de la segunda ola de coronavirus que mató a 100.000 personas en India el mes pasado, los casos de mucormicosis eran raros en el país.

 Los afectados solían ser enfermos de diabetes, del VIH o pacientes trasplantados, con organismos inmunodeprimidos.

La rápida propagación de esta infección se atribuye al uso incontrolado de esteroides para tratar a los pacientes con coronavirus, según expertos como el profesor K. Srinath Reddy, de la Fundación de Salud Pública de India.

«La gente los ha estado utilizando de forma excesiva e inapropiada», dijo el profesor, y explicó que el agua contaminada en las bombonas de oxígeno o en los humidificadores también da al hongo la oportunidad de entrar en el organismo.

Tras cerca de 12 días de tratamiento con esteroides, Bhartiben Shah, una paciente de COVID-19, empezó a quejarse de fuertes dolores de cabeza que no se iban con los analgésicos habituales. Unos días más tarde, el dolor se hizo insoportable y su ojo estaba hinchado, recuerda su hijo.

«Una resonancia magnética mostró una mancha, pero no era evidente que fuera un hongo negro. Pero la ingresamos en el hospital poco después», dijo su hijo Smit Shah a la AFP.

Una biopsia confirmó la infección y el hijo recurrió a las redes sociales para conseguir antifúngicos, hasta ahora sin resultado, para salvar a su madre.

El tratamiento que más se necesita es la Anfotericina B liposomal y el ministro de Sanidad indio anunció que aumentaría la producción.

Las críticas apuntan a la falta de previsión de las autoridades estatales y federales, que deberían haber tomado medidas cuando se registraron los primeros casos hace meses.

Según Amulya Nidhi, un activista de derechos sanitarios en Madhya Pradesh, la crisis de los antivirales y el plasma para tratar el coronavirus no han servido de lección.

«La gente no debería tener que mendigar para obtener medicamentos que le salven la vida», dijo.

«La mucormicosis, si no se trata, puede ser mortal», advirtió el Consejo Indio de Investigación Médica (ICMR), agencia científica encargada de brindar las respuestas gubernamentales, en una serie de indicaciones sobre su tratamiento subida a la red Twitter.

AFP