Duras medidas para evitar la propagación del coronavirus han establecido en Río de Janeiro, Brasil, para los días en los que se vivirá el periodo de Carnaval, pero sin fiestas presenciales.

Una de las decisiones tomadas en esta ciudad que registra la mayoría de muertes por Covid-19, es la prohibición de cualquier fiesta callejera y ventas ambulantes. Quien viole la normativa enfrentará prisión por un año.

El alcalde de Rio de Janeiro, Eduardo Paes, emitió un decreto en el que prohíbe entre el 12 y el 22 de febrero, las «concentraciones y desfiles de gremios y bloques carnavalescos» y cualquier «actividad recreativa» que se le asimile, así como la venta ambulante que suele rodear esas fiestas.

La medida establece también penas de hasta un año de cárcel y multas para quienes rompan la norma poniendo en riesgo la salud pública y autoriza a los agentes públicos a requisar mercancías, instrumentos musicales y vehículos.

Los bloques y gremios carnavalescos que sean sancionados verán rechazada su credencial para el Carnaval de 2022, agrega.