Este sábado, 19 de octubre, las calles de Líbano se encuentran convulsionadas por tercer día consecutivo con la presencia de cientos de personas que se encuentran manifestando contra el Gobierno por la subida de impuestos.

Los ciudadanos acusan a los gobernantes de corruptos y arbitrarios, debido a la detención de decenas de personas que se encontraban manifestando en contra de las políticas que, según los manifestantes, afectan el desarrollo del país.

“Nos arrebatan nuestros derechos fundamentales. Estamos muriendo a las puertas de los hospitales”, declaró la mujer de unos 50 años, quien pidió el cese de la corrupción y más atención para los ciudadanos.

Medios internacionales reportan la tensión que va en aumento en Líbano, donde los reportes demuestran que empeora la situación económica, con temores a una devaluación y escasez de dólares en los mercados de cambio.

Las escuelas, las universidades, los bancos y las instituciones públicas cerraron el viernes por temor a los hechos que mantienen caldeadas las calles, donde los organismos de seguridad se mantienen desplegados.

El primer ministro, Saad Hariri, dio de plazo hasta el lunes a sus socios de coalición -muy dividida- para que respalden un paquete de reformas para dar solidez a las finanzas del Gobierno y garantizar el pago de varios préstamos y donaciones.