Como un ejemplo de cultura para el mundo, ha sido definida la actuación de los indígenas ecuatorianos, que tras el fin de las vías de hecho gracias al acuerdo logrado con el gobierno, se han dado a la tarea de sanear las calles de Quito, que durante 12 días entraron en caos por un movimiento promovido por ellos.

Lo propio sucedió en otras ciudades capitales como Guayaquil, que fueron escenario de centenares de detenidos y heridos en los días de protesta social en contra de la eliminación del subsidio de la gasolina que pretendía hacer la administración de Lenin Moreno.

Así las cosas, la comunidad indígena anunció que contribuiría al cumplimiento de la normalización en el país como una forma de respaldar al gobierno que firmó un nuevo decreto dejando sin efecto la medida antes mencionada con la que se habrían ahorrado 1.300 millones de dólares al año, pero que en cuestión de 24 horas generó un alza en los precios del combustible de 123%, detonando el revuelo social.

Se conoció que personas del común también se sumaron a la iniciativa de –entre otras cosas- extinguir las humaredas y levantar las barricadas que, apostadas a mitad de las principales vías, impedían el libre tránsito tanto vehicular como peatonal.