Tras el cese de los hechos violentos registrados en las últimas semanas en Chile por el alza de los precios en el metro y  la desigualdad social, miles de ciudadanos salieron de nuevo a las calles a manifestar y radicalizaron sus protestas en Santiago y Valparaíso.

Los manifestantes incendiaron un edificio en el centro de Santiago, donde el caos se apoderó de la capital. Las voraces llamas alcanzaron metros de alturas que pusieron a correr a los habitantes de los alrededores.

Las barricadas, trancones y saqueos no se hicieron esperar al igual que los enfrentamientos con los organismos de seguridad del Estado, quienes impidieron que los ciudadanos llegaran al palacio presidencial como habían anunciado.

La violencia volvió a las calles tras la suspensión del toque de queda nocturno que estaba establecido en esas ciudades y luego de que el mandatario nacional, Sebastián Piñera anunciara una serie de medidas económicas.