Solo faltan escasas horas para que este miércoles, 20 de enero, el demócrata Joe Biden tome posesión como presidente de los EE.UU. Ante este escenario, Donald Trump abandonó la Casa Blanca a tempranas horas y partió a su lujoso resort Mar-a-Lago en Palm Beach.

El político republicano, quien no asistirá a la toma de posesión de Biden, junto a su esposa abordó el helicóptero en los jardines de la casa presidencial y se dirigió a la base militar de Andrews en Maryland, donde abordó por última vez el avión Air Force One para dirigirse a la que ahora será su residencia del día a día.

Antes de dirigirse a su hogar, Trump ofreció un discurso ante miles de seguidores que lo esperaron en la terminal aérea, donde agradeció a los presidentes y de forma jocosa y con una risa en su rostro dijo: “Soy muy popular”.

Acto seguido, Trump hizo un recuento de lo que fue su gestión. De manera inmediata abordó el tema económico y expresó: “Espero que no les suban los impuestos, pero si lo hacen, yo se los advertí”. Además dijo que si no fuese por la pandemia, los números económicos hubiesen sido los mejores de la historia.

El presidente saliente aunque no mencionó directamente su ausencia en la ceremonia de investidura manifestó que le desea suerte a la nueva administración. “Siempre voy a luchar por ustedes. Voy a estar viendo, escuchando. Le deseo mucha suerte al próximo gobierno, tienen la base para hacer algo espectacular”, expresó.

Trump dijo que a pesar de la pandemia tienen la mejor economía del mundo. Resaltó el arduo trabajo que, según él, realizaron en materia de salud, resaltando la elaboración de la vacuna contra la Covid-19 elaborada en nueve meses.

“Fue un honor y privilegio haber sido su presidente”, dijo a sus seguidores, que lo vitoreaban agitando banderas. “Adiós, los queremos, vamos a volver de alguna forma”, añadió.