Al máximo líder del Cártel de Medellín, Pablo Escobar, le llegó la muerte un 2 de diciembre de 1993, fecha en que su reinado del terror acabó. De un disparo en la cabeza, el Bloque de Búsqueda de la policía derribó al capo colombiano.

El “barón de las drogas”, que dejó millones de víctimas, fue abatido un día después de cumplir 44 años, en la ciudad que se convirtió en su refugio y trinchera: Medellín.

Unidades del Bloque de Búsqueda rodearon la casa donde se ocultaba, localizada en el barrio Los Olivos, un barrio de clase media de la ciudad de Medellín. Al momento de ser descubierto en su escondite lo cuidaba solamente un sicario, Álvaro de Jesús Agudelo (alias El Limón), el cual murió abatido cuando se enfrentó con los agentes que ingresaron a la vivienda.

Al verse acorralado, Escobar intentó escapar por los tejados de las casas aledañas, pero murió durante la huida.

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