Una práctica que muchos podrían pensar había quedado en el pasado por lo cruel que resulta y por atentar contra los Derechos Humanos aún se realiza en Japón. En el país asiático los reclusos condenados a pena capital (que allá es legal) mueren en la horca.

Este jueves, la ministra de Justicia, Masako Mori, confirmó que un condenado, identificado como Wei Wei, fue ejecutado en horas de la mañana -hora local- y que antes había “reflexionado”.

Wei Wei, de 40 años, era de nacionalidad china y fue condenado en 2011 a la horca por el asesinato en 2003 de una pareja y sus dos hijos en Fukuoka (suroeste de Japón).

Mori explicó que la sentencia es respuesta a un acto que tildó de “extremadamente feroz y cruel”, pues recordó que el padre fue estrangulado, los chicos fueron sofocados y estrangulados, mientras que la madre fue ahogada en la bañera.

Tres colgados en 2019

Ésta fue la tercera ejecución del año y la primera de un extranjero en una década, una cifra significativamente más reducida respecto a 2018, cuando se aplicaron 15 condenas capitales.

Al día de hoy hay 112 reos en Japón que están a la espera de que se les aplique la pena capital. Ninguno de ellos sabe cuándo será ejecutado, se les avisa el mismo día en que se lleva a cabo la ejecución.

Cabe mencionar que Japón y Estados Unidos son los únicos países democráticos que aún aplican la pena de muerte, con la diferencia de que en Norteamérica se aplica la condena mediante una inyección letal.