Impulsar la agricultura limpia

Por José David Name Cardozo
Senador de la República
Partido de la U

Los altos costos y la escasez de fertilizantes a nivel mundial, están desencadenando grandes crisis y fenómenos inflacionarios en distintos países, entre los que se incluye Colombia. A los efectos negativos de la pandemia, los problemas de suministro, los paros nacionales y las variaciones climáticas, ahora se suma la incertidumbre por la invasión de Rusia a Ucrania, que añade nuevos componentes y preocupaciones a la ya grave crisis económica en el mundo. En medio de esta coyuntura, se ha evidenciado la necesidad que tenemos de migrar a una agricultura más amigable con el medio ambiente, que sustituya el uso de químicos en el campo.

El golpe en la producción de insumos y fertilizantes se ha trasladado a las familias colombianas con un acelerado aumento en los precios de los alimentos de la canasta básica. En el último mes, de acuerdo con el Departamento Administrativo de Estadística (Dane), los productos que más reportaron variaciones fueron la papa (110,22%), el plátano (82,57%), los aceites comestibles (45,13%), naranjas (39,15%), carnes de res y derivados (35,9%). La inflación llegó a 8,53% en su variación anual, lo que corresponde a un incremento del 4,36% en lo que va del año. Un aumento asociado principalmente al componente de los precios de los insumos.

La tendencia al alza que vienen presentando los fertilizantes desde agosto de 2021, ha conducido a importantes reflexiones en el sector, que coinciden en el rezago en el que se encuentra al campo colombiano y en la urgencia de implementar nuevas alternativas que contribuyan a la reducción del uso de agroquímicos. Con un sector en vilo por la alta dependencia de insumos importados que provienen en un 42% de Rusia y Ucrania, hay que centrarse en buscar soluciones que ayuden a mitigar la crisis.

Si bien somos un país que no cuenta con todas las materias primas para la producción de agroinsumos, tenemos la posibilidad de a través del desarrollo de la innovación, la investigación y la tecnología, combinar bioinsumos con fertilizantes compuestos de químicos, de manera que podamos reducir la alta dependencia a los insumos importados y así ir transitando hacia una agricultura más limpia y sostenible.

Las alarmas que han empezado a encender algunos sectores ante la disminución en la producción de alimentos, revive el fantasma de la inseguridad alimentaria. Ante este panorama es prioritario proteger la producción en el país, avanzar en la búsqueda de nuevos modelos sostenibles que amortigüen los aumentos en los costos e implementar medidas en pro de disminuir la importación.

La transformación de la actividad agropecuaria en el país es un paso fundamental para superar la inseguridad alimentaria y apalancar el enorme potencial que tiene el sector. Alinear el campo con el desarrollo sostenible debe convertirse en uno de los grandes caballos de batalla del Gobierno Nacional. El restablecimiento de la confianza y la competitividad del agro solo se dará cuando se priorice el campo con políticas públicas y programas adaptados a la nueva realidad mundial.