Han pasado seis años de la muerte de ‘El Cacique de la Junta’ Diomedes Díaz, quien fue hallado sin vida un 22 de diciembre en su casa de Valledupar tras varios años de sufrir una penosa enfermedad. 

El fallecimiento del artista tomó pro sorpresa a sus seguidores y quienes se alistaban para celebrar la Navidad. En medio de una masiva caravana donde se corearon sus canciones se despidió al cantante.

Diomedes no llegó a la vejez pues murió de un paro cardiorrespiratorio el 22 de diciembre de 2013, cuando tenía 59 años. Como era una de sus costumbres desde que daba conciertos en las noches, solía dormir durante el día. Por eso a nadie le extraño que no saliera de su habitación. En varias oportunidades tocaron la puerta sin obtener respuesta.

A las 5 de la tarde, un niño de 10 años, sobrino de Diomedes entró por una ventana de la habitación para que abriera la puerta desde adentro. Cuando pasaron, encontraron al Cacique muerto. El informe forense reveló que Díaz había muerto tres horas antes.

Miles de personas llenaron las calles de Valledupar, llorando al hombre que les regaló su música por más de 30 años. No era de extrañar que toda la ‘fanaticada’ del Cacique saliera a despedirlo.

En un carro de bomberos llevaron su cuerpo por toda la ciudad, seguido por miles de dolientes, que llegaron luego a la Plaza Alfonso López, donde estuvo en cámara ardiente por tres días.

Los restos del ‘Cacique de La Junta’ reposan junto a los de su padre. Tiene una gran placa conmemorativa y una foto que parece detener en el tiempo la imagen del que es considerado por muchos, el más grandes del género. En la lápida reza el siguiente epitafio:

«Para mi fanaticada           
el día que se acabe mi vida          
le dejo mi canto y mi fama».       
Diomedes Díaz.