Hoy, 7 de agosto de 2022, la esperanza le sonríe a Colombia

Por: Horacio Garnica Díaz.

El 7 de agosto de 1819, en el histórico Puente de Boyacá, Simón Bolívar, Santander, Soublette y el ejército libertador, derrotaron al ejército realista como consecuencia y desarrollo del grito libertario de independencia de 1810, provocado su estallido por el famoso florero de los hermanos Llorentes. El epopéyico triunfo militar en la batalla de Boyacá fue un triunfo de independencia: de la Nueva Granada del imperio español. Independencia que culminó en 1850 con la revolución del medio siglo.

El 7 de agosto de cada año será un día memorable y de honra reverente a la memoria inmarcesible de quienes con arrojo y pundonor, no ahorraron esfuerzos y sufrimientos y ofrendaron con sus vidas, para legarnos una patria independiente, libre y soberana.

Hoy, 7 de agosto de 2022, es un día espléndido y sublime que quedará esculpido en las páginas indelebles de la historia patria y política de Colombia, por el grito de independencia lanzado el 19 de junio del presente año en la segunda vuelta de la elección presidencial. Hoy, al igual que aquel 7 de agosto de 1819, comienza la independencia y liberación del Estado colombiano que durante 203 años de vida republicana ha estado en poder de la derecha y la ultraderecha; incluso, entre ellos mismos, ya que en tiempos pasados se lo disputaron a sangre y fuego a través de 54 guerras civiles. Tienen una deuda penal con la historia de Colombia, ya que el código penal se lo pasaron por el cuatro letras.

Hoy, una vez posesionados Gustavo Petro y Francia Márquez, como presidente y vicepresidenta de la república de Colombia, respectivamente, y los 11.281.013 de ciudadanos que propiciamos este glorioso triunfo político electoral, podemos parodiar y exclamar con Julio César: “! Hemos cruzado el rubicón. Y, es de valientes cruzar el rubicón!”

Ya estamos en la otra orilla; pero el júbilo, la alegría y todo el derroche de emoción que sentimos hoy, no nos puede cegar ante tantas incertidumbres, expectativas y desafíos que circundan con esmerada perversidad la presidencia de Gustavo Petro.

Es innegable que estamos en la otra orilla, en la del cambio, y en la vía de que Colombia sea potencia mundial de la vida; pero no hay que olvidar que en la otra orilla quedaron:
10.580.412 ciudadanos que votaron por Rodolfo Hernández y también hay 16.314. 329 que no votaron, que no creen en la democracia colombiana. Sumando tenemos: 26.894.742 colombianos en contra. Así mismo, a una derecha agazapada, a los republicanos de los Estados Unidos, a CARACOL Y RCN y a la ultraderecha rancia como una especie de fiera herida y destetada de las ubres del Estado; es decir, “la culebra está viva” y con mucha ponzoña.

Lo recién manifestado implica cuidar el gobierno de Gustavo Petro como la niña de los ojos.

Para tal propósito es preciso organizar y fortalecer en todo el país el Pacto Histórico y el Frente, por ser las fuerzas políticas protagónicas del proceso de cambio que empieza hoy 7 de agosto. Esto quiere decir, que es necesario juntarnos, estar unidos.

Hay que seguir el lema de que: “Los que se juntan es porque se parecen”. Omito llamar a la unidad, porque estoy convencido de que es más fácil amansar cobras que lograr la unidad entre los alternativos; una inocultable realidad política.

En Colombia, hoy se respira alegría y esperanza, y es noticia mundial, porque, después de 203 años de vida republicana, llega a la presidencia de Colombia un presidente que no pertenece a la oligarquía ni a los partidos políticos que históricamente han tenido presidentes.

El hoy presidente Gustavo Petro es dichoso porque lo dejaron ser presidente. Esa suerte no la tuvieron; Jorge Eliecer Gaitán, Carlos Pizarro, Bernardo Jaramillo y Jaime Pardo Leal. Los asesinaron y todos esos crímenes han quedado impunes.

Muchos compatriotas no alcanzaron la dicha de vivir el cambio que hoy comienza en el país. Murieron asesinados por pensar y soñar con una patria posible. Todo honor y toda gloria a la memoria de quienes hoy no nos acompañan, pero que en su momento abrieron anhelados senderos de cambio.

Feliz, glorioso y promisorio 7 de agosto de 2022; porque hoy la esperanza le sonríe a Colombia.

Montería, La Perla del Sinú, agosto 7 de 2022.