Por: Luis Soto López

El Gobierno Nacional a través del Ministerio del Trabajo y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), siguen apostándole a la formación técnica laboral de miles de colombianos que buscan una oportunidad de estudio y empleo. En el año 2019 ha iniciado en Colombia el programa “Formándonos Para el Futuro”, una iniciativa que tiene como objetivo desarrollar capacidades laborales de la población víctima del conflicto armado para competir en el mercado laboral en igualdad de condiciones y derechos de la población colombiana.

Actualmente, en nuestro país se encuentran capacitándose 730 personas víctimas del conflicto armado en programas técnicos laborales en los departamentos de Antioquia, Valle del Cauca, Córdoba, Nariño, Caquetá, Putumayo, Cauca, Meta, Santander y Cundinamarca, buscando desde el programa, brindarles las competencias que necesitan estas personas para integrarse al mundo laboral.

En la ciudad de Montería, la institución seleccionada fue el Instituto Tecnológico San Agustín, un centro de formación de mucho prestigio y que cuenta con la infraestructura necesaria para el quehacer educativo. No en vano, para acceder al programa, el Tecnológico tuvo que competir con otras instituciones y cumplir una serie de requisitos desde su diseño curricular, laboratorios y equipos, infraestructura física y tecnológica, lo que finalmente llevó a 160 personas de Montería a formarse  como técnicos laborales en Asistente Administrativo y Agentes de Contact Center.

Los estudiantes beneficiados de este programa se encuentran muy contentos con el programa, con Mintrabajo, La OIT (Organización Internacional para el Trabajo) y con el Instituto Tecnológico San Agustín, muchos de ellos siempre quisieron estudiar en dicho plantel educativo, pero no contaban con los medios económicos para sostener sus estudios. 

Entrevistando a la Doctora Liliana Manning, rectora de la institución, me informó que el programa es muy completo, los estudiantes cuentan con un auxilio de transporte, alimentación, material de estudio, acompañamiento psicosocial. Ofrece a cada estudiante la oportunidad de adquirir habilidades con las que pueden mejorar su calidad de vida y crear un nuevo futuro. Me complace mucho ver que algunos de estos jóvenes se quedarán trabajando después de terminar su práctica y otros que ya se encuentran trabajando desde el inicio del programa, así como muchos que seguirán con proyectos productivos, entre otras rutas de empleo. “Aquí en San Agustín nos encontramos agradecidos con el Gobierno Nacional por tener la iniciativa de formar a estos jóvenes académicamente y también para buscarles métodos de inclusión laboral, como lo ha querido la OIT y Mintrabajo, quienes nos han acompañado durante el proceso, realizando eventos y mesas de trabajo con los sectores productivos de la región y también de todo el país”. Dijo la rectora al respecto.

En el Tecnológico San Agustín me permitieron entrar a sus aulas, salas de informática y a su sala de Contac Center, pude observar que estos jóvenes están realizando todo con la praxis, muchos me contaban de lo conformes y felices que se encontraban estudiando, pero más emotivo fue cuando una estudiante expresó lo siguiente: “este programa cambió mi vida, aquí en San Agustín me han ayudado mucho, al principio, y por problemas familiares, intenté retirarme, pero el seguimiento diario que nos hacen no me permitió hacerlo y la psicóloga Fulvia Montiel me ayudó con su acompañamiento e interés. En el instituto confiaron en mí y soy de las pocas que a los 15 días de estar estudiando le consiguieron un trabajo, aprendí que valgo como persona y como mujer y también aprendí que la violencia de género es cuando te insultan o te esconden la cédula para que no salgas y no estudies. Agradezco a San Agustín y al programa de Violencia de género MARIPOSA, que con sus charlas y actividades me ayudaron a comprender mejor mi vida”. Así terminó su conmovedor discurso.

Me siento muy complacido al conocer de primera mano el programa “Formándonos para el Futuro”, conocí a sus estudiantes, no hay diferencia entre ellos como víctimas y los otros cientos de estudiantes que hay en la institución; estos jóvenes están en grupos de danzas, teatro, participan de la semana cultural y de la semana empresarial, aquí sentí lo humanístico del instituto, precisamente al quitarles el sello de víctimas del conflicto y convertirlos en estudiantes agustinianos de corazón.