La Superintendencia Nacional de Salud ha contribuido decididamente con la atención especializada que se presta a los pacientes críticos de las regiones durante esta pandemia, al lograr la expansión de 221 nuevas camas UCI en los hospitales que tiene bajo medida de vigilancia especial.

La información fue entregada por el Superintendente Fabio Aristizábal Ángel, en el marco de la Audiencia Pública de Rendición de Cuentas realizada de manera virtual, en la cual hizo el balance de los principales logros de la gestión de la Entidad en el último año.

Una de esas estrategias exitosas ha sido la ampliación de la capacidad instalada en los hospitales intervenidos por la Superintendencia, donde las camas de cuidados intensivos pasaron de 137 a 358 y a los cuales se les pudo dotar adicionalmente con 745 nuevas camas de cuidado intermedio y de aislamiento.

Aristizábal resaltó que cinco de los hospitales regionales no tenían Unidades de Cuidado Intensivo y hoy ya cuentan con 50 de esas camas debidamente dotadas, gracias a la ayuda de la Presidencia de la República y del Ministerio de Salud que suministraron los ventiladores.

Los beneficiados con la nueva capacidad de camas especializadas son los hospitales San Andrés, de Tumaco; San Marcos, de Sucre; Sandiego, de Cereté; Nuevo San Francisco de Asís, de Quibdó; San Andrés, de Chiriguaná (Cesar); Universitario de Sincelejo; Universitario, de Cartagena; Julio Méndez Barreneche, de Santa Marta; San Rafael, de Leticia; San Jerónimo, de Montería, y el hospital San José de Maicao (La Guajira), entre otros.

Adicionalmente, con el liquidador de Saludcoop, la Supersalud entregó en comodato cuatro clínicas de esa entidad para reabrirlas y ponerlas en operación en Pereira, Cali y en Medellín.