El Viaje del Compae Goyo a Bogotá

Imagínese que este fin de semana invitaron al Goyo a  Bogotá los compañeros que se graduaron con él hace como 20 años.

 

Ese hombre casi no le gusta montá en avión. Así que el primer susto fue cuando recibió la noticia que tenía que subirse a ese chócoro. – Exacto al compae Arroyo que tienen que subirlo al avión es ajumao – así que se chondió ese día 2 botellas de 039, 1 de cristal y otra de tres esquina. Cuando ya tenía el ojo cariaco, entonces se dejó montá. Como ese hombre regó el cuento de que iba pa Bogotá, los amigos le mandaron con él unos encargos a sus hijos; ahí llevaba hicotea, suero atollabuey, palmito, carne salá, pescao, pasteles, mamey, zapote, níspero, hombre eso era mucha carga, como será que tuvo que pagar recargo porque tuvieron que echá parte de esa carga amarrá en el lomo del avión porque no cabía dentro. Bueno el segundo susto fue cuando se presentó al aeropuerto –  lo primero que hicieron allá fue mandarlo a abrir la maleta, pero él no llevaba maleta, sino una bolsa de esas mamellúas de cemento, con 4 capas, total que cuando el policía le dijo: ¡abra¡ El derramo toda la bolsa en la mesa y eso fue un desastre. Qué pena. Ahí se veía, pantaloncillos fondaos por la parte del ñango, unos morunos que mandaron pa Bogotá, medias rotas, unas franelas cuello e mondongo, unas tortas de casabe, dos palmas benditas  que quemá  cuando hay suestes, unas cocás de coco, cuatro bollos polacos, cinco bolsas de queso amasao, un morrocoy vivo y dos pasteles pa comé por el camino. Total que cuando el policía vio eso casi se priva, después el problema fue pa guardá eso porque entonces no cabían.  

 

El tercer problema se presentó en el avión: Cuando ese aparato estaba en el aire le dieron ganas de trasbocá. El chofer del avión le dijo que cogiera una bolsa pa vomitar, y él no quería sino sacar la cabeza por la ventana. Como no pudo, jalo entonces la espalda del asiento que quedaba en el frente, en forma de bolsillo y allí echó el trasbocao; eso lo dejo teterito de arroz amanecío, café y una mazamorra de manzano que se había comío por la mañana. Al rato de este escándalo vino el de las hicoteas. Resulta que el saco donde iban las hicoteas se rompió y empezaron esos animales a caminá por el avión. La primera que cayó privá fue una monjita de la caridad que le quedó al costao, porque una hicotea se le montó por la mala parte. Hubo como tres azafatas desmaya. Un cachaco que venía borracho decía: eh avemaría mira esas garrapatas tan grandes ¡eso fue mucho desanden. Cuando se aplacó el problema de las hicoteas vino el del suero. Ustedes saben que él llevaba dos garrafones de suero, atollabuey tapaos con una tapa de tusa. Bueno con la altura, ya llegando a Bogotá, se estaponaron eso frascos. Eso sonó como una bomba. El primero que quedó tuerto fue el chofer del avión. Todo el mundo quedó bañadito en suero. Y el borracho decía: Eh ave María y es que esta sabroso, denme una arepita pa pasarlo.

 

Dicen que ese avión tuvieron que bañarlo de punta a punta y que el piloto dijo que más nunca vendría a Montería y menos si se montaba el Compae Goyo.  

 

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